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Se encuentra a unos 20 minutos a pie desde Anciles, por una senda que conduce a Eriste.

 


Ermita de San Esteban de Conques
LOCALIZACIÓN:  HUESCA -  LA RIBAGORZA -  SAHÚN -  ERISTE
 
Descripción del bien
Es una obra totalmente revocada de cemento y encalada por fuera, lo que imposibilita conocer el tipo de aparejo, a pesar de ser una de las ermitas más antiguas de la Ribagorza, una de las pocas construidas con seguridad (al menos parcialmente) por maestros lombardos. Parece ser de sillarejo en hiladas irregulares y consta de una pequeña nave rectangular dividida en dos tramos, con ábside semicircular orientado al este. Se cubre la nave con bóveda de medio cañón de perfil rebajado, con un fajón ligeramente apuntado que apea en pilastras, y el ábside semicircular con bóveda de cuarto de esfera, abierto completamente a la nave. En la parte exterior, cerca del ábside, se encuentran dos pilares que parecen sostener un arco interno presbiterial. Esta estructura debía de resultar un ejemplo simplificado de la solución adoptada en San Caprasio de Santa Cruz de la Serós (que posee arco presbiterial en el ábside) y en el inconcluso de San Miguel de Estopiñán. La adopción de la solución de bóveda de arista para cubrir edificios de nave única resulta, de todas formas, excepcional en relación con el uso de este tipo de sostén, común en las criptas del siglo XI y en edificios basilicales, ya fuera en toda la nave o sólo en las laterales, como en santa María de Obarra o San Vicente de Cardona. La iglesia de Conques no se llegó a acabar según su plan inicial. La estructura actual deja sin sentido los pilares de la embocadura absidial. Proceso de reforma del edificio, con construcción de la puerta actual en el muro oeste, en el lugar probable de la puerta original. También se sobreeleva la cubierta, con una gran pendiente. La espadaña original se incorpora al muro oeste, por debajo de la espadaña actual. En el ábside se conservan tres ventanas abocinadas en doble derrame. El interior está totalmente reformado, con un enlucido en blanco que probablemente se corresponde con el acabado original de los muros y con el que se crea un volumen que recuerda el de otras iglesias de su época y estilo. Las fachadas norte y sur, sin decoración, conservan en mayor o menor medida los contrafuertes de los extremos y del centro del paramento, y forman una articulación del muro que recuerda también la de otras iglesias de la región, como San Pedro de Sesué y San Aventín de Sahún. El ábside presenta una decoración consistente en un friso de arco bajo el alero del tejado en serie de cuatro entre lesenas, definiendo tres zonas en cuyos centros se disponen sendas ventanas. El enlucido de los muros proporciona al conjunto de la decoración absidial una gran plasticidad. Adscripción a las formas constructivas lombardas, probablemente en los momentos de implantación del estilo, durante la primera mitad del siglo XI.

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