En algunas de las altas valles de Sobrarbe se mantiene la tradición de contar en cada rebaño con una oveja "marta", aquella que tenía toda su lana completamente de color negro y que no se le debía de hacer sangre por lo que no se "señalaba" ni "escodaba".
La razón legendaria que suele aducirse es que protegen al rebaño del peligro de los rayos pero en Nerín se recuerda una interesante versión que pone en relación esta tradición con lo que parece cierta explicación del régimen de explotación del puerto estival correspondiente a la localidad y su vinculación con la realeza aragonesa:
“Estaba en Jaca el rey y pues un año me les dice que aquel año no tenían que subir las ovejas al puerto. Eso era un desastre, una ruina. Y ojo, eso no está escrito en ningún lao pero tenían preparao un equipo para ir a matar al rey. Y entonces fueron una compañía a hablar con el rey a Jaca y llegaron al acuerdo que podían subir pero le tenían que llevar cien ovejas negras con cien campanillas de plata. Y entonces el problema era gravísimo porque las campanillas se podían comprar con dinero pero las ovejas dónde estaban. Entonces consiguieron donde fuera y le llevaron las cien ovejas negras con campanilla de plata y por eso desde entonces..., y eso hasta que estuvimos nosotros, ahora ya no, en todas las casas no sé si era oficialmente el 10 o el 5 % de ovejas negras y no el porcentaje no era exacto pero en todas las casas..., todos teníamos que tener ovejas negras y era por esa razón. Que igual hace 400 años pero hace 50 años en todas las casas si había 100 ovejas tres o cuatro eran negras, y si había 500 unas 15 más o menos.” Nerín, año 2013. Hombre, n. 1944.
Esta leyenda presenta cierta coincidencia con la conocida leyenda del Señor de San Chuan del Valle de Chistau.
La continuidad de este elemento es baja en razón a la pequeña y envejecida parte de la población local que conserva esta tradición.