Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Presenta nave única de tres tramos, cabecera plana y capillas laterales entre los contrafuertes que fueron añadiéndose entre 1547 y 1581; en 1585 comenzó la construcción del espléndido pórtico renacentista, adosado al muro derecho. La configuración actual del templo concluyó con la construcción de una capilla situada a los pies, en el costado izquierdo, obra ya de 1675. La nave cuenta con coro alto a los pies y presenta tramos de planta prácticamente cuadrada, de gran amplitud, permitiendo la existencia de dos capillas laterales en el lado izquierdo del primer tramo. Tanto la nave como la cabecera y las capillas laterales se cubren con bóvedas de crucería estrellada, salvo la capilla barroca, que consta de dos tramos, el primero cubierto con bóveda vaída y el segundo con cúpula sobre tambor octogonal y rematada con linterna. La cabecera está flanqueada por una capilla cubierta con bóveda de lunetos y por la sacristía. En el exterior, destacan los volúmenes del pórtico y la torre. El pórtico está realizado en sillería y sobresale por su brillante ejecución; es de planta rectangular, con tres tramos cubiertos con bóvedas de crucería estrellada y abre con tres arcos de medio punto moldurados, quedando el central flanqueado por pilares que se elevan hasta la cornisa. En el tramo central del pórtico abre la portada, en arco de medio punto y decorada con casetones y friso con motivos de grifos y cuernos de la abundancia. La torre, situada a los pies, consta de tres cuerpos; los dos primeros son de planta cuadrada y de cantería y el superior, de construcción moderna, es octogonal y de ladrillo. Restos de la construcción anterior son la espadaña embutida en el muro de los pies y el relieve de un cordero situado en un contrafuerte de la cabecera.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002