Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Es un conjunto de 350 m2 de superficie, de planta prácticamente cuadrada, si bien en dos de sus esquinas la edificación se abre en abanico para conformar dos torres de planta semicircular. La construcción del edificio primitivo se ejecutó con materiales de la zona, utilizando sobre todo sillares de arenisca y sillarejos de piedra caliza-margosa trabados con mortero de yeso.
En conjunto el fuerte se estructuraba en diversas dependencias o barracones dispuestos alrededor del patio de armas central. El acceso original se encontraba en la fachada suroeste (la más alejada del río). A lo largo de todo el perímetro del edificio se abrieron aspilleras de carácter defensivo.
Entre las diversas modificaciones inmediatas al cese de su uso militar pueden destacarse el recrecimiento de los muros exteriores mediante adobes.
Las principales modificaciones son, sin embargo, fruto de la reforma de 1934, que atañen tanto al exterior del edificio como a su estructura interior: por un lado, se derriban parcialmente las torres hasta la altura de los tejados, ejecutando una nueva cubierta, y también se reparan los muros exteriores; en cuanto a las obras del interior, consistieron sobre todo en la compartimentación del interior mediante paredes de ladrillo para la conversión del conjunto en varias viviendas.
El posterior uso del fuerte como escuela aún conllevó otras modificaciones menores a lo largo del siglo XX, especialmente, la apertura de nuevas ventanas.
En 1555 las monjas benedictinas del monasterio de Santa Cruz de la Serós se trasladaron a Jaca y construyeron un nuevo monasterio, donde la comunidad estuvo instalada hasta 2025. Tras su marcha, el archivo del monasterio ha sido depositado en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, que ha catalogado y digitalizado sus fondos, brindándonos importantes sorpresas. Porque no solo contiene 500 años de memoria de la ciudad de Jaca, sino que conserva una gran cantidad de documentación medieval del monasterio de Santa Cruz de la Serós y una buena parte de los fondos del monasterio de San Juan de la Peña, que fueron llevados a Jaca a raíz de la Desamortización.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002