Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
El concepto defensivo con el que fue concebida la casa se manifiesta en el aspecto cerrado al exterior de la fachada este. Actualmente presenta amplios vanos abiertos con posterioridad, pero en origen tenía tres hileras de ventanucos, disponiéndose los del último piso en frontón, paralelos al tejado. Son de dintel, jambas y antepecho de piedra, cada componente de una pieza. Presentan la curiosa particularidad de ir decorado el dintel de las correspondientes a los pisos más bajos con relieve de cruz sobre hexafolia y arquillo conopial, y los del último únicamente con relieve conopial. Este modelo se repite en casa Coma.
La torre es de cuatro pisos y dos cuerpos separados por doble moldura en filete y gola. Cubre con tejado a cuatro vertientes con remates verticales en los extremos y cima. Los vanos actuales del lado norte se debieron abrir en el siglo XX. En el último piso debió existir un matacán que se desmontaría en esta época; más recientemente, en la última reparación de la casa, se reutilizaron algunos de sus componentes para decorar la ventana sobre la puerta principal. A cada lado del matacán, aspillera para arma de fuego en forma de doble concha avenerada.
Las fachadas sur y oeste no quedan a la vista por haberse adosado las construcciones auxiliares arriba mencionadas.
De la puerta se entra a un patio cubierto con bóveda de medio cañón muy rebajada. Tanto la bóveda como las paredes son de sillares grandes, regulares y bien trabajados y ajustados. El pavimento es de enmorrillado de piedras de río formando dibujos. Al fondo, una puerta que da acceso a habitación en la que se ubicó una capilla; hoy se utiliza de almacén.
En el lado derecho puerta adintelada que abre a una escalera que conduce a la sala principal de la casa.
En la puerta y escalera se ha realizado un trabajo escultórico que supone la traslación al ámbito rural de modelos decorativos y simbólicos propios de un pujante núcleo urbano como podría serlo Zaragoza en estas fechas. Pese a su carácter modesto resulta sorprendente encontrarlos en un pueblo de estas características y en esta ubicación.
Fundamentalmente se trata de la representación de los señores de la casa por medio de dos cabecitas, una femenina y otra masculina barbada, en el salmer izquierdo de la puerta a la escalera; luego en el inicio de la escalera, en arranque del arco, como símbolo de salvaguarda de la casa, se repite la representación del amo de la casa y aparece la cabeza de un perro. Otra figura de más difícil interpretación es el cuadrúpedo (jabalí o carnero) que aparece en el salmer derecho. La puerta está enmarcada por molduras. Los salmeres se sostienen sobre cabezas aladas de angelotes.
Si bien fue Zaragoza la ciudad donde se inició con gran fuerza el modernismo a comienzos del siglo XX, será sin embargo en Teruel donde alcanzará su apogeo y donde se concentran los edificios más audaces e innovadores del nuevo estilo. Y todo ello gracias al talento y la creatividad de un solo hombre, el arquitecto catalán Pablo Monguió, que entre 1908 y 1916 renovó su casco histórico con edificios que todavía hoy sorprenden por su exuberante originalidad. Como también sorprende, con su combinación de modernismo “racionalista” e historicismo, el Círculo Oscense, una de las escasas muestras de este estilo que podemos encontrar en otras ciudades aragonesas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002