A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
La casa consistorial de Valderrobres es uno de los edificios civiles más emblemáticos e interesantes de la provincia.
Se trata de una construcción de planta rectangular, con tres fachadas a cara vista, obra de sillar y cubiertas con techumbres arquitrabadas.
La fachada principal se orienta a la plaza. En la planta baja se abre la lonja mediante un arco de medio punto sobre impostas molduradas, siendo la continuación de la arquería de la fachada lateral; sobre el arco, en el ala izquierda de esta fachada, se observan dos dragones alados sujetando el escudo de la villa, tallado en piedra, con la fecha de 1599.
Separa los cuerpos una doble imposta a modo de entablamento, sobre ella se abren tres ventanales decorados con pilastras adosadas y rematados por frontones, los dos de la izquierda conforman el balcón de la sala de plenos unidos por una balaustrada de hierro forjado, situado sobre el pórtico sin perder simetría; la otra ventana esta perfectamente enclavada con los vanos de la planta baja. Entre los balcones se observa, de nuevo, el escudo de la villa, y entre éstos y la ventana restos de decoración pictórica del siglo XVIII.
Tras otra línea de impostas decoradas se alza el tercer cuerpo con una galería de ocho arquillos unidos también por impostas.
En la fachada lateral izquierda se abre la lonja formada por tres arcos y bajo ella la puerta de acceso de arco de medio punto con escudo en la clave. Sobre la misma imposta hay tres vanos siendo el central el de mayor decoración. En la planta superior se observa una galería de arcos de medio punto igual que en la fachada principal.
La parte posterior mira al río, es de trazo más sencillo, contando con la galería y con similares características a las otras dos fachadas.
Remata el edificio un alero volado de madera tallada y rica decoración.
Los libros, bibliotecas y hábitos lectores constituyen un capítulo apasionante de nuestra historia cultural. ¿Qué leían nuestros antepasados? ¿Cómo eran las bibliotecas de los humanistas, clérigos y nobles en el Renacimiento o el Barroco? Buscando una respuesta a estas preguntas, nos asomaremos a la Huesca del siglo XVI, una pequeña pero pujante ciudad que contaba con una universidad y con una imprenta recién inaugurada, para conocer las bibliotecas y prácticas lectoras tanto de sus élites como de unos ciudadanos que también disfrutaban de lecturas públicas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002