Edificio de planta rectangular, con cabecera plana ligeramente más estrecha y baja orientada al este, y con un único brazo de crucero o capilla lateral de gran profundidad en el lado sur.
Un importante basamento de roca natural y sillares conforma los cimientos sobre los que se erige este templo, con sillares bien escuadrados en la cabecera y en la capilla lateral, aunque en ambos casos la parte superior ha sido reparada con mampostería.
El resto del edificio está construido con mampostería. Todo él se cubre con tejado de losa de piedra a dos aguas.
En el exterior destacan algunos vanos, especialmente una pequeña ventana biselada en arco de medio punto abierta en el brazo del crucero y sendos vanos cruciformes (similares al que puede verse en la cabecera de la ermita de San Clemente) en la capilla lateral y el hastial de los pies.
Llaman la atención dos grandes arcos cegados. El primero es en arco de medio punto ligeramente apuntado y se encuentra en el paramento oeste del brazo de la capilla lateral, pegando al muro de la nave; al interior se corresponde con una gran hornacina en arco de medio punto o, probablemente, un arcosolio. A la derecha de éste, se conserva una columna con fuste cuadrangular y capitel liso encastrada en el paramento, de forma que tanto el fuste como el capitel, sobresalen parcialmente del volumen general de la pared.
El segundo es un gran arco de tres centros cuya rosca es visible en el paramento sur. Este arco, al interior, aparece como un gran arco apuntado, rehundido, que se abre a todo lo largo del primer tramo de la nave. En el aparejo con el que se cegó este arco se sitúa la actual puerta de acceso a la nave.
Ninguno de estos arcos ciegos termina totalmente su recorrido en el paramento que le corresponde, pareciendo desaparecer ambos en la esquina de unión entre la nave y el brazo del crucero.
El primero de ellos pudo ser un primitivo acceso (aunque no es probable), o tal vez, erigirse para dar forma a un arcosolio en el interior de la capilla lateral.
En relación al segundo, ignoramos su función y el aspecto que debía presentar originalmente. No parece un arco de descarga para aliviar la puerta ni para el brazo del crucero, sino más bien un vestigio de la presencia de otro espacio adosado a este paramento y a la actual capilla lateral.
Un estudio arqueológico del subsuelo en este sector podría aportar mucha información al respecto.
La puerta propiamente dicha, de apertura muy posterior a la construcción original de la iglesia, es en arco escarzano deprimido.
En este mismo muro sur, en el último tramo de la nave, se abre una ventana rectangular, muy esbelta, cuyo dintel monolítico está formado por parte de un crismón, en el que todavía puede apreciarse parte de una de las letras del monograma de Cristo. Posiblemente se trate de la letra ro (P). De ser así, nos hallaríamos ante la parte superior del crismón original, posteriormente fragmentado y reutilizado, colocado en posición inversa a aquella para la cual fue concebido.
Cabe dentro de lo posible que entre los materiales utilizados en las sucesivas fases constructivas se hallen otros fragmentos de este crismón medieval que tendría unas dimensiones de unos 30 o 45 cm de diámetro, con marco de listel.
En el muro norte, a la altura del presbiterio, aparecen dos estructuras a modo de contrafuerte. El paramento comprendido entre ambos contrafuertes se encuentra ligeramente arqueado de forma cóncava. Un estudio arqueológico del subsuelo en el lado norte podría aclararnos si existió en esta ubicación un brazo gemelo de la capilla lateral del lado sur, a modo de crucero, ya que, si bien un tejadillo truncado así parece indicarlo, no hay ninguna evidencia de construcciones desaparecidas. Tal vez la construcción de este segundo brazo o capilla lateral en el muro norte fue una previsión constructiva que nunca llegó a materializarse.
El interior también presenta una estructura poco usual y diversos interrogantes. La cabecera recta orientada canónicamente se comunica con el presbiterio a través de un arco apuntado. Éste a su vez, se comunica con el resto de la nave, de planta rectangular, a través de otro arco apuntado. La capilla lateral se abre en el muro sur del primer tramo de la nave mediante otro arco de similares características.
A los pies de la nave aparece un coro bajo, cuyo pavimento se encuentra ligeramente elevado por encima del nivel del resto de la nave.
CABECERA
Testero recto, cubierto con bóveda de cañón apuntada.
Hasta su restauración en julio de 2012 por la Asociación de amigos de Broto y su Valle, poseía una escasa longitud y en el hastial se abría una hornacina con similar perfil a la cubierta en arco apuntado y un altar de obra.
Después de derribar el tabique frontal y el altar de piedra y yeso para descubrir el espacio que había sido ocultado tras el mismo a mediados del siglo XX, apareció la cabecera original, recta, en cuya parte superior se abre un vano con derrame interior y base escalonada, que ilumina todo el templo. En el muro sur se abre otro pequeño vano.
En el paramento este, alineadas horizontalmente, aparecen tres cruces de consagración de tosca ejecución en tonos rojizos sobre fondo de enlucido blanco, posiblemente correspondientes a la fase románica de la construcción.
El suelo está cubierto de tierra y probablemente, el pavimento original se encuentre varias decenas de centímetros debajo de este nivel. Un estudio arqueológico podría aportar interesante información al respecto.
En la restauración quedó al descubierto el pie del primitivo altar. Se trata de una pieza monolítica, con forma de prisma rectangular, situada muy próxima al muro este del ábside (a la izquierda del eje vertical del arco que conforma el hastial) y que sobresale 70cm por encima del nivel de suelo actual. Sus lados miden 25x30cm. En la parte superior se aprecia un pequeño hueco esculpido en la piedra, que pudo ser utilizado para alojar alguna reliquia.
Eugenio López Malo resalta que se trata de un reconditorio, o espacio destinado a albergar una reliquia, sin que esta hubiera sido introducida previamente en ningún otro tipo de caja o receptáculo.
Justo en el vértice donde la cabecera se une con el presbiterio en su muro sur, es decir, donde se produce el retranqueo de los paramentos que permiten conectar la cabecera, más estrecha, con la nave, de mayor anchura, encastrada en el pavimento, aparece una losa de 68x57cm, con una oquedad de 4cm de profundidad trabajada a puntero, con unas dimensiones 20x17cm en superficie, 8,5x7cm en el fondo.
Cuando fue encontrada, el 18 de julio de 2012, esta oquedad se encontraba cubierta con una pequeña placa de losa. Bajo ella, apareció la lipsanoteca de madera de pino con tapa corredera, con unas dimensiones de 62x47x32cm y las aristas achaflanadas mediantes limpios cortes en la madera.
En una de sus caras, la que se hallaba hacia abajo en la posición en que fue hallada, posee una inscripción, que según García Omedes, por información del profesor A. Montaner, parece ser letra visigótica tardía. Dicha inscripción presenta un impecable estado de conservación y permite leer “Relique de corps dni et de sepulcro dni”.
En la cara opuesta de la lipsanoteca quedan algunos restos de otra inscripción que parece haber sido intencionadamente borrada antes del sellado final de la caja con cera fundida. En dicha inscripción parece leerse “Relique de corps dni (…) columba”
En el interior de la caja apareció una tira de pergamino de 7x60mm, doblada dos veces, con la (escritura hacia el interior) con la misma inscripción que aparecía en el exterior de la caja “Relique de corps dni et de sepulcro dni”.
Debajo, apreció un pequeño fragmento textil de lino con restos de cera filtrada en el momento del sellado, envolviendo la reliquia. Ésta consiste en una bolita de alrededor de 12mm de diámetro de tejido algo más tosco, atada con una pequeña hebra de aspecto vegetal.
Pendiente de estudio.
Cabe la posibilidad de que la losa que contenía la lipsanoteca hubiera sido la piedra del altar que se ubicaba sobre el pie anteriormente descrito.
Durante el derribo del tabique que ocultaba el ábside original, también apareció una losa que parece ser la mitad de una lauda y otra gran losa rectangular con cinco cruces de consagración (una en cada vértice y otra en el centro) y un pequeño hueco en su parte central para poder albergar una lipsanoteca. Esta losa podría haber formado parte del altar en alguno de los momentos constructivos más primitivos del templo, posiblemente en periodo románico.
En resumen, en la cabecera se ha encontrado:
-posible pie de altar con oquedad
-posible mesa de altar con oquedad y lipsanoteca
-mesa de altar con cinco cruces de consagración talladas y oquedad
-tres cruces de consagración pintadas sobre el muro del hastial
Eugenio López Malo sostiene que las dos mesas de altar pudieron ser reutilizadas en época gótica para construir la base que sostendría al retablo gótico de El Salvador, del taller de Juan de la Abadía el Viejo, que actualmente puede contemplarse en el Museo de Zaragoza.
Así mismo, maneja la hipótesis de que el templo habría tenido, al menos, cinco altares de los que ha quedado constancia: prerrománico, románico, gótico de madera, moderno de yeso y el postconciliar.
PRESBITERIO
De planta rectangular y pequeñas dimensiones, se cubre con bóveda de cañón apuntada y presenta un vano en su muro meridional.
NAVE
Nave de planta rectangular, con varios tramos diferenciados, y una capilla lateral de gran profundidad que se abre en el muro sur del tramo más próximo a la cabecera.
Primer tramo de la nave
Planta rectangular cubierta de bóveda de arista simple de gruesos nervios, que se separa del presbiterio por un arco apuntado. Se cubre con bóveda de arista simple de gruesos nervios. En el lado sur, en la zona de encuentro con el primer tramo de la nave, aparece el arranque de un nervio cortado por su parte superior, lo que podría indicar que el segundo tramo de la nave estuvo también cubierto por una bóveda similar o que al menos hubo alguna previsión de que así fuera.
Capilla lateral
En el lado de la epístola del primer tramo de la nave se abre una única capilla de planta rectangular, de gran profundidad, con embocadura y bóveda de cañón apuntados de tosca realización.
En su muro sur se abren sendos vanos, cruciforme el superior y rectangular biselado el inferior. En el paramento occidental aparece el posible arcosolio anteriormente descrito.
En tiempos debió estar decorada profusamente por pinturas murales sobre el enlucido, de las que sólo se conserva parcialmente la imagen de San Cristóbal, sin cara. De su bastón surge un gran entramado de ramas y flores que, según parece, recorrían toda la capilla.
Se trata de pinturas de carácter popular, pendientes de estudio. Tras los estudios técnicos realizados en curso de su restauración han sido fechadas en el siglo XVI. Estas pinturas guardan cierta semejanza (especialmente en el trazado de ramas y flores) con las pinturas parcialmente desaparecidas que representan a San Cristóbal en la iglesia de San Bartolomé de Bergua.
Segundo tramo de la nave
De planta rectangular, se cubre directamente por el forjado de la cubierta. En el muro sur se abre la puerta de acceso al templo bajo el arco cegado descritos con anterioridad.
Presenta coro bajo a los pies, ligeramente elevado por encima del nivel del pavimento de la nave, que parece proceder de un momento constructivo posterior. Presenta sendos vanos rectangulares en los muros meridional y occidental, y un vano cruciforme sobre éste último.