Es un edificio de nave única, con cabecera poligonal y una sólida torre cuadrangular adosada a la cabecera. Se trata de una iglesia que en su aspecto actual combina la construcción original de finales del siglo XII o principios del XIII con una importante reforma realizada en el siglo XVI, que supuso su recrecimiento y sustanciales modificaciones en su aspecto interior, así como la construcción de la torre.
La fábrica es de piedra arenisca, de buena sillería aunque de tamaño irregular, con contrafuertes en cada tramo de la nave y en los ángulos. La portada se sitúa en el primer tramo del lado sur y se compone de un arco apuntado abocinado con varias arquivoltas, dos de ellas más prominentes, que apoyan en sencillos capiteles poligonales alargados, similares a las basas que sustentan sus columnillas. Sobre la misma se aprecia la huella de un pórtico de época posterior que ha sido eliminado durante la restauración. En la parte superior del edificio se abre una galería de arquillos de ladrillo de doble imposta y, más arriba, una cornisa de ladrillo en esquinilla.
En el interior la única nave se encuentra dividida en tres tramos, cubiertos con bóveda de terceletes que apoyan en ménsulas; la del segundo tramo, de diseño algo diferente, es una recomposición de 1888, fecha que aparece inscrita sobre la cubierta exterior de la misma. Las claves son de estuco y están decoradas con motivos florales, cruces, círculos y piñas pinjantes.
El testero es poligonal y se cubre con bóveda de crucería. A su derecha se abre un corto pasillo bajo bóveda de medio cañón habilitado bajo la fábrica de sillería del muro, que conduce a la sacristía, estancia que ocupa el primer cuerpo de la torre.
Al presbiterio se abren, bajo arcos de medio punto sobre jambas biseladas, dos capillas a modo de falso crucero, cubiertas con bóvedas de crucería sencilla; la del lado del Evangelio, dedicada a la Inmaculada, acoge la pila bautismal. Tanto en ellas como en el testero y la nave, se abren vanos de medio punto de distinto tamaño y época.
El coro, elevado a los pies, es obra reciente y sustituye a otro anterior. Bajo el mismo, a la izquierda, se abre una pequeña hornacina rodeada de una decoración pintada.
El interior de la iglesia presenta abundante ornamentación pictórica a modo de falsos retablos de diferentes diseños (de cortinajes, de arquitecturas góticas, de hornacina y tímpano triangular o, como en la cabecera, de ángeles y santos en hornacinas) que probablemente fueron ejecutados a finales del siglo XVIII. Además, hay diversas cruces de consagración, asimismo pintadas.
El acceso a la torre, de escasa altura y aspecto robusto, se sitúa en el lado sur, tras el ábside, mediante escaleras exteriores. Consta de dos cuerpos, en el segundo además de una línea de aspilleras estrechas, se abren tres vanos de medio punto que alojan las campanas. El remate es un chapitel metálico, instalado en la reciente restauración.