Descripción
Se trata de un aljibe para la recogida y almacenamiento de agua de lluvia.
Es una obra excavada de planta circular, de unos 20 metros de diámetro, realizada con grandes sillares de piedra.
El agua entraba en la poza por un portillo abierto en el lado norte, donde había un “rastrillo” para filtrarla y limpiarla, en la zona denominada “rebalsa”.
Para acceder a su interior hay una apertura con una escalera de dos tramos, construida en la última restauración, que desciende hasta el fondo de la obra.
En el centro de la balsa se alza un pilón que sirve para medir el nivel del agua.
Fuente
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ARAIZA BOLAÑOS, Paola. Ruta de los miradores del Cinca. Postgrado de Educador de Museos de la Universidad de Zaragoza, 2004.
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BIEL IBÁÑEZ, María Pilar (coord.). Inventario del patrimonio industrial y la obra pública de Aragón. Inventario inédito, Gobierno de Aragón, Diputaciones y Comarcas, 2004-2009.
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GARCÍA BAU, María Eugenia. Inventario de Patrimonio Cultural Comarca Bajo Cinca / Baix Cinca. Inventario inédito, Comarca Bajo Cinca / Baix Cinca, Junio-Diciembre 2005.
Bibliografía
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BADA, José. El Canal y la Balsa Buena: Una cultura del agua en los Monegros. Zaragoza: Egido Editorial, 1999.
Síntesis histórica
Se desconoce la fecha de construcción de la balsa.
Prácticas socioeconómicas
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En el entorno de Candasnos había tres grandes balsas de este tipo, que abastecían a sus habitantes de agua para diferentes usos: esta es la de mayor tamaño y se utilizaba exclusivamente para el consumo humano, la del Tejar estaba destinada a los rebaños y la de las Mulas, a las caballerías.
La limpieza de la balsa, a la que estaban obligados todos los vecinos, era una tarea comunal. Se realizaba por turnos: la balsa se dividía en ocho sectores, llamados “quiñones”, cada uno de los cuales correspondía a una de las calles del pueblo, cuyos vecinos acudían en días sucesivos.