Es un conjunto compuesto por una iglesia y una serie de edificios adosados a esta por el lado de la epístola, la casa del ermitaño y una serie de espacios para los romeros, reconvertidos en la actualidad en una instalación hotelera.
Aunque en el conjunto construido hay elementos más antiguos, del siglo XVI, la ermita propiamente dicha es un edificio barroco, del primer tercio del siglo XVIII, caracterizada por un marcado dinamismo estructural y un relativa austeridad decorativa. Tiene planta rectangular, de una sola y breve nave, con crucero alineado y cabecera recta orientada al noroeste. Está construida en mampostería, con refuerzo de sillar en las esquinas, y cubierta con teja a dos aguas.
Al exterior destaca especialmente por su dinámico y plástico juego de formas y volúmenes: el perfil mixtilíneo del remate de la fachada elevado sobre el resto del edificio, el cimborrio octogonal que cubre la cúpula del crucero, los brazos laterales ligeramente salientes de este, y la agregación de edificios adosados por el lado de la epístola con su juego de cuerpos construidos entrantes y salientes.
La fachada se sitúa en el hastial de los pies. Concebida como un cuerpo avanzado respecto al resto de la iglesia, se abre en un gran arco de medio punto que da acceso a un breve atrio. Está coronada por un remate de perfil mixtilíneo, cóncavo-convexo, que realizaría las funciones de campanario, pues en su frente se abren tres vanos de medio punto para campanas. El extremo de cada uno de los segmentos curvos del remate se decora mediante piramidiones rematados por esferas.
El atrio es un corto espacio rectangular con cubierta plana, en cuyo frente se encuentra la portada de acceso al templo. Esta presenta un vano en arco de medio punto, con rosca moldurada mediante mediascañas de distintos grosores y decoración floral en relieves muy planos en las enjutas, sobre sencillas jambas a modo de pilastras con capiteles lisos. La flanquean pilastras adosadas que sostienen un entablamento muy moldurado, con una hornacina avenerada en el centro, que sobresale en la parte superior del entablamento. Hay inscripciones tanto en las pilastras como en el friso, que recuerdan tanto la donación piadosa que dio origen a este santuario en 1362 como la reedificación de la ermita actual a partir de 1738.
En cuanto al interior, consta de una sola nave dividida mediante un perpiaño de medio punto en dos tramos desiguales, el primero de los cuales corresponde al coro, cubierta con bóveda vaída; crucero, con esquinas achaflanadas de perfil cóncavo, cubierto con cúpula hemiesférica nervada sobre pechinas y dos minúsculos brazos, a modo casi de capillas-hornacinas, cubiertos con lunetos; y un corto tramo de ábside con bóveda de cañón. Recorre y unifica el interior de la iglesia un grueso entablamento doble y escalonado, enmarcado por voluminosas molduras.
Asimismo debe mencionarse un sencillo camarín situado tras el ábside, que fue construido tras la última guerra civil ampliando la cabecera por los laterales y la parte trasera, como puede apreciarse en la obra de los paramentos exteriores.
La decoración aplicada al interior del edificio es sobre todo de yeserías con motivos vegetales, y se concentra en la parte superior de los paramentos, como los marcos de las ventanas, las pechinas del crucero (enmarcando cuatro pinturas ovales de los Padres de la Iglesia) y la parte central de las bóvedas y cúpulas, con motivos pinjantes estrellados.
A la mencionada decoración pictórica de las pechinas se suman dos grandes pinturas murales en los brazos del crucero, que representan la Adoración de los pastores y una aparición de la Virgen en una batalla, de carácter más popular que las pinturas de las pechinas y fechables también en el siglo XVIII, aunque quizá en una fecha ligeramente más avanzada que el resto del edificio.
En cuanto al resto de los edificios que componen el conjunto, muy reformados y modificados en su interior tanto por sus sucesivos usos históricos como por su reciente reutilización hotelera, destaca la fachada de la casa del santero. Concretamente, una gran puerta en arco de medio punto, moldurada con tres escocias, sobre basas resaltadas por listeles horizontales; en la clave del arco, más estrecha, hay un relieve muy plano de la Virgen con el Niño sobre el que consta la fecha de 1562; sobre la clave se ha insertado con posterioridad una placa de piedra en la que consta la fecha de la reedificación de la ermita en 1737. Este vano se sitúa en el extremo de una fachada de aparejo muy tosco de mampostería, que posteriormente fue alargada, en una ubicación que no parece haber sido la suya original, sino que pudo haber formado parte de otro edificio (quizá la primitiva ermita, cuya puerta fechada en 1562 fue mencionada por el propio padre Faci, que indica que “se derrivó años passados”) y ser reutilizada allí cuando se construyó el nuevo santuario. Junto a la puerta, puede verse una placa de piedra con un motivo avenerado que también parece reutilizada y recolocada en ese lugar.