En la ladera sur de la serra Molinera, encima del mas de la Llúcia y del molí Batà, ribera izquierda del Tastavins, la Torre del Marquès.
Se trata de una casa noble, parcialmente fortificada.
La mayor parte del edificio aparece construido con piedra de sillería.
Presenta forma rectangular y consta de una planta baja y tres elevadas, cubierto con tejado a doble vertiente y rematado con pináculos que, hasta hace poco tiempo, eran de piedra y de forma piramidal sobre una base cuadrangular.
Hace algunos años fue adquirido por unos ciudadanos ingleses que lo iban restaurando en la medida de sus posibilidades, aunque, en algunos detalles, no respetaban la tónica general del edificio (en una visita pudimos observar que los primitivos pináculos de piedra eran sustituidos por otros de argamasa de hormigón de
estructura cónica adornados con incrustaciones de trozos de baldosa).
Entre las puertas principales y la casa del masovero queda un patio descubierto, vallado con pared de piedra en la que hay abierta una puerta (que era la que cerraba todo el recinto) de grandes dovelas en arco de medio punto. Esta pared aparece también adornada con tres pináculos como los que remataban el tejado y que son los únicos que quedan originales. Las puertas principales son dos, situadas ambas en la fachada SE y dotadas de grandes dovelas que abren, a su vez, en arco de medio punto. Las ventanas son todas adinteladas con grandes piedras, a excepción de dos, de la fachada NE que lo son con madera.
En nuestra visita del año 1993, no todas las ventanas aparecían protegidas con cristales, y los postigos (finestrons) eran los únicos elementos que las cerraban. La mayor parte de las caras exteriores de las repisas o antepechos de estas ventanas aparecen adornadas con nervaduras.
El edificio disponía —dispone aún— de capilla propia, que tiene aceso directo desde el exterior y en la que, no hace muchos años, oían misa todos los domingos los masoveros de aquella partida.
Presenta algunas construcciones anexas, entre las cuales destaca la casa del masovero o guarda de la finca.
Hay también una zona parcialmente descubierta, cerrada con pared de piedra, junto a la casa del guarda, a la altura de la planta baja del edificio principal y en su mismo nivel, que fue adaptada como mirador y desde el que podemos disfrutar de una magnífica perspectiva sobre buena parte del valle del Tastavins.
La propiedad tiene una superficie de algo más de 110 hectáreas. Un centenar de ellas son de bosque (madera, leña y carbón vegetal), diez de cultivos de secano (cereales, viña y olivos) y dos jornales de huerta.