Los restos arqueológicos se sitúan en el barranco del Regajo, tras el paso de este por la pequeña hoya de Caseto Pomar y antes de penetrar en la hoya o ensanchamiento de Fuen del Olmo. Ocupa el fondo del barranco al pie del cerro del Casal de la Toyaga, y la parte baja de la ladera oriental del Cerro del Capellán. Se trata de un espacio abrupto, en el que predominan los bancos de calizas y margocalizas del Barremiense, estando también presentes los afloramientos de areniscas de la facies Weald. En este espacio los procesos erosivos son muy intensos, tanto los generados directamente por el curso fluvial como los de sus abruptas laderas. La vegetación está formada por un bosque te mixto de pinos, carrascas, con enebros y sabinas y con vegetación de rivera en el fondo del barranco. En la actualidad este espacio no tiene ningún uso conocido salvo el forestal.
Uso del suelo: Sin uso conocido.
La presa se sitúa sobre el cauce fluvial, al pie del cabezo del Casal de la Togaya. Los canales de captación se sitúan en la margen derecha del barranco, vertiendo aguas hacia la presa, en la parte baja de la ladera del Cerro del Capellán.
Se diferencian tres estructuras básicas:
- Azud-presa parcialmente destruida, formada por un muro de sillarejo, de 7 hiladas de altura en la parte conservada (lienzo aguas abajo), que contenía un núcleo de piedras. El lienzo aguas arriba está peor conservado y se encontraba realizado con piedras de menor tamaño.
- Acequia o canal que conducía agua de una posible surgencia hacia el azud; es paralela al curso del barranco del Regajo, pero conduce el agua en dirección contraria a este. Solo se ha conservado la parte que estaba tallada en la cantera de arenisca.
- Acequia excavada en la cantera, paralela al barranco del Regajo y que lleva el agua en la misma dirección que este, aunque a una altura superior. Parece tratarse de una estructura posterior y que, al menos en su configuración actual, nada tiene que ver con las estructuras anteriormente citadas.
A ellas hay que agregar los espacios irrigados, de los que hasta el momento no se han detectado evidencias.