Se encuentra muy próxima al barranco de Enmedio, que desagua en la Rambla de Cubillo, tributaria derecha del río Mijares.
Uso del suelo: Fuente y merendero.
La fuente se sitúa junto al curso de un pequeño barranco subsidiario del barranco de Enmedio, muy cerca del cruce con este, al pie de una terraza agrícola, frente al merendero.
Fábrica de sillería de piedra arenisca trabada con cal. Presenta una fachada de piedra, con cornisa, que protege el depósito de acumulación y decantación de agua.
Aunque incorpora materiales que podrían proceder de la fuente medieval, su traza actual es de Edad Moderna.
Destaca la presencia de dos esculturas góticas bajo una hornacina geminada que se cubre mediante una venera de traza dieciochesca. Actualmente se encuentran protegidas por sendas rejas que dificultan su visualización. Están realizadas en piedra local, una calcarenita de grano fino, más dura que la arenisca del resto de la fuente.
La figura de la izquierda representa una persona que lleva en su mano izquierda una rueda de molino y en la derecha una palma (la palma del martirio) y viste un alba talar, propia de su condición de diácono, atributos que permiten identificarlo sin ninguna duda con San Vicente. La cabeza barbada del santo ha sido repuesta, lo que explicaría que no fuera un individuo imberbe, como habitualmente es representado.
La otra figura representa a un individuo con capa episcopal y báculo en su mano derecha (normalmente los obispos lo llevan en la izquierda para otorgar la bendición con la derecha); al igual que ocurre con San Vicente la cabeza ha sido repuesta y es de ejecución posterior; representa a un personaje imberbe (la iconografía tradicional desde la Edad Media representa a S. Valero con barba) y aparece tocado con una mitra baja, como es habitual en la representaciones medievales.
Las dos figuras asientan sobre peanas poligonales molduradas y un dado de piedra que les permite ganar altura, evidenciando que no estaban previstas para este emplazamiento.
Se trata de dos piezas singulares y de gran interés que presentan el problema adicional de la pérdida de las cabezas originales (probablemente durante la guerra civil) y lo que parece una interpolación entre las testas de los dos santos. La falta de las cabezas limita la precisión cronológica, pero por el tratamiento de los paños, la mano de San Vicente y la apariencia general, podrían ser piezas del siglo XV.