Se encuentra en el extremo sureste de la localidad. Se trata de uno de los cuatro antiguos portales del recinto amurallado, cuyo trazado original seguía hacia el este el curso de la actual calle del Muro (cuyo nombre hace aún más evidente su relación con el trazado del recinto defensivo) hasta la zona de la iglesia de la Asunción. Allí había otro portal actualmente desaparecido, del que, al parecer, quedan algunos restos adosados al muro del campanario de la iglesia.
Reconstruido en su mayor parte, consta de un portal de planta cuadrada, abierto por sus cuatro lados en la encrucijada de la calle de Santo Domingo con la calle Muro. Sobre él se eleva una capilla de planta poligonal, extramuros y, recta, al interior de la población.
Los únicos elementos originales que se conservan son la mayor parte de las estructuras arquitectónicas exteriores de la planta baja, ya que el interior del paso está muy modificado y rehecho; y el arranque de los muros de la capilla de la segunda planta, pues gran parte del alzado del piso superior fue reedificado ex novo siguiendo en planta el trazado original.
En apariencia toda la construcción original pudo ser de sillería, pues de ese aparejo son los basamentos supervivientes del portal, así como el paramento que da a la calle de Santo Domingo, que parece el conservado más íntegramente en altura. Toda la parte rehecha fue realizada en mampostería; también los elementos de ladrillo (nervios de la bóveda de crucería y arcos de embocadura del portal) proceden de obras de consolidación y reconstrucción; sin embargo, Félix Benito se refiere en su inventario, producto de una visita de finales de la década de 1980, a un arco de ladrillo en una de las embocaduras, que puede ser, si no original, sí antiguo.
El portal abre en sus cuatro lados mediante arcos de medio punto sobre gruesos basamentos cuadrangulares. En uno de sus lados, la calle a la que se abre el arco del portal discurre bajo un tramo de pasadizo adintelado, lo cual crea un interesante espacio urbano.
Por el interior, el portal alberga un espacio cuadrangular cubierto mediante bóveda de crucería con nervios de ladrillo, producto de una actuación de refuerzo y reconstrucción realizada posiblemente en la década de 19701. Dado el estado de modificación y reconstrucción de esta zona, resulta imposible saber cómo se cubría originalmente ese espacio, pues pudo estar cubierto tanto mediante bóveda de crucería como de arista.
Prácticamente rehechos por su parte superior los dos frentes que se abren a la calle del Muro, quizá el lado más interesante al exterior sea el que da a la calle de Santo Domingo, por ser en apariencia el que mejor conserva la obra original. Completamente realizado en sillería, sus dos pisos están separados por una imposta moldurada de piedra, gran parte de la cual es original. En la planta superior se abre un balcón en un gran arco de medio punto, que parece totalmente rehecho a partir de la parte superior de las jambas, cuyas aristas están recorridas mediante un baquetón decorativo que existió en el balcón original, según se constata en su parte baja. Tanto las gárgolas superiores como la moldura escalonada de remate de esta fachada son producto de la reconstrucción.
Se accede al piso superior a través de una escalera lateral abierta en el interior del propio portal. Este es un espacio cuadrangular que ha sido casi totalmente reedificado a partir de los arranques de los muros y de las pilastras, por lo que mantiene su planta original. Su reconstrucción ha sido realizada según criterios hasta cierto punto historicistas, a base de elementos que evocan un interior de carácter barroco clasicista, si bien no desarrollados con una absoluta fidelidad a los modelos históricos. De ese modo, se cubre con una cúpula encamonada y vaída, sobre pechinas de proporciones más cortas de lo habitual y arcos rebajados de descarga. Estos elementos a su vez apean sobre gruesos pilares prolongados mediante una pilastra de frente cóncavo. Un entablamento moldurado de escayola, que también imita modelos históricos, recorre el interior.