Edificio de planta de cruz latina inscrita en un rectángulo, de una sola nave de cuatro tramos, presbiterio de dos tramos y cabecera recta, crucero alineado en planta, y capillas laterales entre contrafuertes comunicadas entre sí abiertas en los tramos tercero, cuarto y el presbiterio. La nave a los pies dispone de un atrio con coro alto. El crucero queda destacado en alzado, cuyos brazos poseen las mismas dimensiones que la nave.
La nave y los brazos del crucero se cubren con bóvedas de cañón con lunetos que apean en pilastras de orden compuesto unidas por un entablamento muy prominente, mientras que las capillas lo hacen con medio cañón dispuesto transversalmente a la nave.
El crucero se cubre con cúpula sobre pechinas, rasgada por cuatro ventanas circulares, que al exterior se trasdosa en tambor octogonal con techumbre apiramidada.
Los muros internos se encuentran recorridos por un orden de pilastras compuestas, con capiteles dorados que soportan un gran entablamento volado. Las capillas abren a la nave mediante arcos de medio punto flanqueados por las citadas pilastras, repitiéndose este orden en los brazos del crucero.
La fábrica exterior presenta los paramentos realizados en mampostería, con reservando ladrillo para los contrafuertes, esquinas y encintados.
La fachada se abre en el frente occidental. Realizada en ladrillo presenta una composición clásica flanqueada por pares de pilastras toscanas de orden gigante, elevadas sobre podio, sobre las que carga un entablamento que queda partido en el centro, y rematado en frontón triangular. La portada consta de un cuerpo inferior donde se abre la puerta en arco carpanel de perfil mixtilíneo flanqueada de nuevo por pilastras toscanas, con hornacina en su parte superior, que rompe la imposta que separa este cuerpo del superior, donde se abre un óculo de iluminación enmarcado en recuadro.
La torre, en el ángulo suroeste, con estructura de machón central cilíndrico rodeado de escaleras, consta de un primer cuerpo de planta cuadrada, dos cuerpos octogonales de paños cajeados sobre él, y un ático que presenta óculos en sus caras. La torre abre mediante vanos en arco de medio punto con derrame interno.
Las cuatro pechinas que soportan la cúpula de la parroquial de Remolinos presentan cuatro lienzos que representan a los Cuatro Padres de la Iglesia Latina, obra de Francisco de Goya.
Datada en 1773, es la última de las tres series que pintó sobre el mismo tema, en la Capilla de la Virgen de la Fuente en Muel y en la iglesia de San Juan de Calatayud.
Las pinturas fueron descubiertas en 1915, y autentificadas por Zuloaga un año más tarde. Esta serie, de mayor calidad, es posterior a la de Muel, si bien sigue los mismos modelos, aunque introduciendo algunos cambios en la iconografía.
Goya recibió el encargo del secretario de la Asamblea de la Castellanía de Amposta, de la Orden de San Juan de Jerusalén, Nicolás Barta y Lázaro, amigo de la infancia de Goya. La Orden detentaba el señorío temporal de la localidad por aquellos años.
Las pechinas están ocupadas por cuatro lienzos ovales pintados al óleo, que aparecen identificados con sus correspondientes nombres. Son obra de cuidada técnica, donde se puede apreciar la característica pincelada suelta de goya, de un luminoso colorido y detalles de bordados ejecutados con ligeros toques de pincel.
Los santos padres aparecen representados sentados sobre una nube, y acompañados de angelitos. Todos ellos tocados con capas y mitras bordadas.
Bienes muebles relacionados:
-Nuestra Señora del Tremedal, óleo sobre lienzo, obra popular del siglo XVIII
-Retablo de Santo Toribio, hacia 1785, José Sanz, escultor
-La Divina Pastora, óleo sobre lienzo, fines del siglo XVIII
-Retablo de San Joaquín, mazonería neoclásica policromada. Talla de San Joaquín, José Sanz, década de 1780.
-Retablo mayor, tallas de San Juan Bautista, San Marcos y San Lucas, cercanas al círculo de Manuel Ramírez, escultor, hacia 1780.
-Visión de canónigo con palma y corona, óleo sobre lienzo, segunda mitad del XVII
-Virgen con San Ignacio y San Francisco Javier, óleo sobre lienzo, siglo XVIII
-Pila bautismal, de cerámica de Muel, mediados del XIX
-Santa bárbara, óleo sobre lienzo, mediados del XVIII
-Retablo de San Antonio de Padua, obra de José Sanz, hacia 1780
-Sagrado corazón, óleo sobre lienzo
-Retablo de la Virgen del Rosario, hacia 1700. Imagen titular, talla en madera, mediados del siglo XVI
-San Bartolomé, óleo sobre lienzo, popular, siglo XVIII
-Busto de Santo Toribio, madera estofada en plata, siglo XVII, popular
-Varias obras de orfebrería