Como sucede en la mayor parte de las almazaras de la comarca, el molino se encuentra junto al curso de una acequia, dada la necesidad de agua caliente en el transcurso del proceso de extracción del aceite durante el prensado. Se trata de la acequia madre.
Consta del edificio del molino propiamente dicho y de una serie de construcciones auxiliares en las que se encuentran los algorines, debido sin duda a la importante producción de olivas, que requería un gran espacio de almacenamiento. El molino se encuentra en la margen derecha de la acequia y los algorines en la izquierda, en una tramo de terreno en pendiente.
El molino es un edificio rectangular de grandes dimensiones, construido en mampostería irregular con abundante mortero de yeso y refuerzo de sillares en las esquinas del castillete. Cubre a dos aguas con teja sobre cañizo, siendo la cubierta actual fruto de una renovación realizada cuando el edificio comenzó a utilizarse como establo (parece que se produjo una sustitución total de la antigua cubierta, ya que en los paramentos se observa un recrecimiento de unos 30 centímetros).
El elemento más destacado del exterior es el mencionado castillete, que se eleva a modo de torre en una de las esquinas, según es habitual en las almazaras de esta comarca (molino viejo de Alborge o molino de Cinco Olivas). Es cuadrangular, macizo y tiene cubierta a cuatro aguas; se sitúa exactamente sobre las piedras verticales, o vírgenes, en cuyo interior se encajaba la viga, a la que servía de contrapeso. Al lado se encuentra la chimenea de la antigua caldera del molino.
Al interior es un espacio unitario, con dos pilares cuadrangulares en la parte central soportando la cumbrera de la cubierta.
Al haberse reconvertido en establo para ovejas, se eliminaron la mayor parte de los elementos interiores relacionados con el molino y se instalaron pesebres todavía visibles en la mayor parte de los paramentos. De la instalación original solo quedan las vírgenes como testimonio de que albergó un molino de viga y libra, además de los restos de la chimenea de la caldera, que, como era habitual, estaba situada junto a la prensa.
En cuanto a los algorines, son construcciones independientes del molino donde se almacenaban las olivas de uno o de varios propietarios.
Se conservan dos, uno en relativas buenas condiciones y otro en avanzado estado de ruina, aunque existen en los alrededores restos arrasados de algunos otros. Son construcciones rectangulares, de mampostería muy irregular, con abundante mortero de yeso, que también revoca parcialmente los paramentos; cubren con teja a una vertiente.
El que se conserva en buen estado cuenta con dos puertas adinteladas en su frente; parece haber sido compartido por varios propietarios. El otro, con una sola puerta, está compartimentado por dos tabiques construidos mediante gruesas losas de caliza (unos 8 cm) dispuestas verticalmente y trabadas con yeso, según un sistema constructivo bastante utilizado en la comarca en el siglo XX para realizar paramentos que no desempeñan una función estructural.