Se trata de un edificio de planta rectangular, construido en mampostería con sillares en algunas esquinas o parte de ellas. Consta de un piso elevado sobre otro inferior donde se aloja el cárcavo.
Tanto el exterior del piso del cárcavo como este mismo y el puente de acceso al molino están realizados en buena sillería, quizá de proporciones menos alargadas que las que se encuentran en otros conjuntos de la zona.
El cárcavo abre al exterior en arco de medio punto doblado.
Cubrió con tejado a una vertiente, ahora desaparecido, al igual que la maquinaria de la molienda.
El acceso se realiza por puerta en arco rebajado con piezas regulares y bien trabajadas. Dispone de otra puerta de salida hacia el lado del río en arco de medio punto de factura tosca e irregular.
El punto de entrada de agua al saetín es apreciable, pero se encuentra semidesmoronado y con mucho relleno de lodo.
Al cárcavo se puede acceder desde un hueco en el suelo de la única planta del molino, donde debió estar la muela. Se encuentra muy colmatado de lodo, pero es apreciable la bóveda de medio cañón que presenta la misma calidad, tanto en la fábrica de los sillares, como en la construcción, que se visualiza al exterior en los paramentos inferiores. Entre el barro y el agua semiestancada asoma parte del círculo superior de un cubete de cantería.
Nos encontramos con otro ejemplo de molino accionado por sistema de regolfo.
Se considera al sistema de regolfo un precedente de la turbina, conseguido al alojar el rodete habitual de los molinos hidráulicos en el interior de un cilindro de cantería. La entrada de un potente chorro de agua en este cubete de piedra crea un movimiento de vuelta o retroceso continuo del caudal, produciendo un efecto de remolino que aumenta notablemente la velocidad de giro del rodete y, por tanto, de rendimiento de la muela.
El procedimiento del regolfo es muy adecuado para zonas con potentes caudales de agua como es el caso del río Ebro.
En lugares donde el agua dispone de menor fuerza es necesario generar presión. Así, encontramos, por ejemplo, en Escatrón, que se tiene que recurrir al sistema de cubo cuando la alimentación hidráulica es por medio de una acequia.