Se trata de una construcción de pequeñas dimensiones y aspecto sencillo. Sin embargo, la calidad de sus materiales y el diseño historicista de algunos de sus elementos arquitectónicos prestan otorgan un acabado poco usual en las construcciones religiosas rurales.
Es un templo de una nave, con cabecera semicircular orientada al norte.
El elemento más destacado de todo el conjunto es la portada, situada a los pies de la iglesia, que se superpone al cierre de la nave a modo de pantalla de mayor tamaño. Está realizada en piedra vista, que contrasta con el encalado del resto del edificio, con sillares de mayor tamaño y perfecta talla en las esquinas y sillares menores en el resto del paramento.
El hastial tiene remate triangular, a modo de frontón. La portada es en arco mixtilíneo, sobre ménsulas cóncavas y jambas monolíticas. En el frente del arco, a ambos lados de una cruz de Malta, aparece la inscripción: AÑO 1899.
Sobre la portada hay un escudo, rematado por corona condal, que presenta en su cuerpo sin particiones el emblema del conde de Sástago: seis círculos dispuestos en dos columnas verticales. Sobre este, un rosetón cuatrilobulado.
Recorriendo en hilera la parte inferior del remate angular del hastial puede verse una hilera de estrechos arquillos de medio punto prolongados en unas a modo de lesenas de sección hexagonal y escasa longitud. Y como remate, sobre el vértice del hastial, una pequeña espadaña de un solo ojo de medio punto.
Hay otros detalles de interés en el exterior, como el alero de tejas sostenido por una cornisa de piedra cóncava que, a su vez, apea en canetes del mismo material. O, en los extremos posteriores de la nave, elementos de desagüe tallados en piedra.
El interior, un espacio unitario cubierto con techumbre plana, no presenta mayores elementos de interés, a excepción quizá de la mesa del altar. Es de piedra y se encuentra sostenida por dos pequeñas columnas cilíndricas, con capiteles troncopiramidales invertidos con decoración de motivos vegetales en relieve.