Descripción
Los restos de la ermita de San Marcos se levantan sobre un afloramiento de arenisca, trabajado al efecto, ubicado entre tierras de labor.
El templo era un edificio de nave única, planta rectangular y cabecera plana orientada al este.
Los materiales utilizados en su construcción, muy diversos y fruto de fases diferentes, fueron la piedra sillar, el tapial de tierra, el sillarejo y la mampostería.
El muro meridional, donde se situaría la portada, cuenta con una mayor complejidad, ya que es fruto de una ampliación del edificio, que tuvo que salvar un acusado desnivel en el afloramiento rocoso. Esta reforma requirió el refuerzo de las esquinas suroeste y sureste del templo por medio de una fábrica de sillares de buena factura y un zócalo de sillares más irregulares crecido con tapial de tierra hoy muy mal conservado.
En el interior sólo se mantiene en pie uno de los quizá tres arcos de medio punto con lo que contaría, fabricado en piedra sillar y ladrillo, que dividirían la nave en cuatro tramos y sostendrían la techumbre de madera a dos aguas. Las paredes estarían enlucidas, a juzgar por los vestigios de los pies y las paredes laterales. En la cabecera subsisten los restos del altar de piedra adosado a la pared, coronado por una hornacina localizada en el eje del muro oriental que contendría la imagen del titular de la ermita. La hornacina, lisa, realizada en ladrillo y mortero de yeso, se enmarca por dos pilastras con fustes de acanaladuras planas coronados con hojas de acanto invertidas y palmetas. La ornamentación de esta hornacina está culminada por una gran palmeta o concha y por medio de un friso con decoración vegetal de flores cuadripétalas y zarcillos.