La casa Juncosa es uno de los edificios modernistas de mayor calidad de la ciudad, introduciendo una serie de novedades que influirán en construcciones posteriores.
El edificio ocupa la parte delantera del solar, disponiéndose un jardín en la posterior. Consta de cinco plantas, más sótano y desván, contando con un patio de luces central que ilumina la escalera, y dos patios laterales entre las medianerías. La construcción responde a la tipología de edificio de viviendas, siendo el piso principal de mayores dimensiones, reservándose para los propietarios, distribuyéndose el resto en dos viviendas por planta, para alquilar. Algunas reformas han modificado los interiores pero conserva lo principal de la decoración original en el zaguán, la caja de escaleras y el piso principal.
La fachada principal presenta una composición simétrica a partir de un eje central que dota al conjunto de movimiento ascensional y está formado por la portada, la fila de miradores y el remate en piñón escalonado de la crestería, que rompe con el tradicional alero. A ambos lados del eje se disponen balcones, corridos en las plantas centrales, individuales en la baja, y ventanales en la superior. La decoración se concentra especialmente alrededor de los vanos, en la rejería y en la crestería, usando motivos vegetales, flores y líneas onduladas en diversas composiciones. El diseño de la fachada muestra influencias del Modernismo catalán.
La fachada combina en su fábrica piedra y ladrillo revestido imitando aparejo de sillería. La composición queda organizada por la fila central de miradores muy volados y con rejería muy decorativa que alojaba cristales que reforzaban el carácter modernista del conjunto. En la planta baja, centrada, se abre la portada en arco carpanel que tiene a ambos lados columnas anilladas entre las que abren balcones con cancelas de forja; los pisos superiores presentan una composición semejante, con sendos balcones a los lados del mirador; en el último piso el mirador se transforma en balcón, quedando flanqueado por ventanales; los balcones del piso principal tienen un original diseño y gran amplitud del vano. La fachada remata con una crestería muy decorada que presenta un piñón escalonado en el centro.
La decoración invade toda la fachada, destacando en torno a los vanos y en la rejería, haciéndose más ligera en los pisos superiores y volviendo a concentrarse en la crestería. Los motivos empleados son hojas, flores y líneas onduladas formando tallos estilizados o composiciones geométricas, alternando formas carnosas con otras de menor relieve.
En el interior, la tabiquería está realizada con ladrillo y en la estructura se usaron columnas de fundición que quedan vistas en el piso principal, mostrando un tratamiento y disposición tradicional. En la planta baja, el zaguán da paso a la escalera central que comunica los distintos pisos; el principal está ocupado por una sola vivienda, con los salones en la crujía delantera; el resto de pisos se organiza en dos viviendas con un alargado pasillo que distribuye las habitaciones desde la fachada delantera a la del jardín.
La decoración original se concentra especialmente en la planta noble: los salones delanteros conservan las yeserías del techo, la carpintería de puertas, las vidrieras, las chimeneas y las columnas de fundición, mostrando diseños modernistas con flores, molduras sinuosas y motivos vegetales que incrementan su valor ornamental con el rico colorido de las vidrieras y el mármol de las chimeneas, a lo que se sumaba la policromía de las yeserías, hoy desaparecida. En la caja de escaleras destacan los rellanos, con puertas diseñadas con temas orgánicos, estando más decoradas las del piso principal, en arco trilobulado y con capiteles florales, igual que los vanos que las flanquean; en los tramos de escaleras se disponen vidrieras coloristas con temas vegetales. El zaguán presenta decoración de temas vegetales y florales en el techo, en las columnas y arco de acceso a la escalera y en los estucos aplantillados de la zona superior de los muros.