Ibor , Antonio . Carletes.
[Pues vendían la mula guita. La mula coja].
[Antonio Ibor]: La inyectaban con morfina y les salía más fina… Le tocabas las bragas, todo, y no se movía. Ahora, a la que se le pasaba la droga, mataba a cualquier hombre de este mundo.
[La mula guita era una mula resabiada que era peligrosa. Era muy peligrosa porque te pegaba un par de coces y…]
[A.I.]: No, no. O te iba con las manos como una fiera. A matá-te.
[O mordía. Como muy bien dicen en fabla, dice: “Había mulas guitas que calciaban, tociaban y esmosegaban”. Calciaban, calceabas, con las calzas o cascos. Esmosegaban, mordían. Y tociaban, con la cabeza pegaban tozadas. Y entonces esas mulas guitas ellos sí, les ponían sus drogas y sus cosas y las amansaban, tente mientras cobro. Claro, aquella pobre gente cuando llegaban a su casa con una mula guita pues habían hecho ya a una familia desgraciada].