Si os amamos como hijos,
Virgen Santa de la Huerta,
mostrad que sois Madre nuestra
en todos nuestros peligros.
Antes que existiese el mundo,
por Dios fuisteis concebida
y amada como su Hija,
Esposa y Madre. Fue justo
que su amor, siendo infinito,
tan perfecta os concibiera.
Mostrad que sois…
Ya vos fuisteis el consuelo
que sostuvo a nuestros padres,
cuando a su Dios, ¡miserables!,
en el paraíso ofendieron,
imposible hubiera sido
vivir sin vuestra promesa.
Mostrad que sois…
En la noche que medió
desde Adán hasta Jesús,
fuisteis, vos, rayo de luz,
que este mundo iluminó.
El faro fuisteis divino
de patriarcas y profetas.
Mostrad que sois…
Vuestro humilde natalicio
delicias causó en el cielo,
sobresalto en el infierno,
y en la tierra regocijo.
Fue de perdón el principio
de aquella culpa funesta.
Mostrad que sois…
Otro motivo de gozo:
cuando con suma humildad
disteis la conformidad
al mensaje misterioso
del ángel. ¡Oh gran prodigio!
¡Madre y Virgen! ¡Reina y sierva!
Mostrad que sois…
Inmaculada al nacer;
Virgen fuisteis en el parto;
vuestro Hijo fue el Dios Santo;
tal milagro pudo ser
siendo Dios quien a vos hizo
Reina de cielos y tierra.
Mostrad que sois…
En el ara de la cruz,
rubricado con su sangre
en testamento por Madre
nos dio a vos Cristo Jesús.
¡Oh, qué dulce patrocinio
para la humana flaqueza!
Mostrad que sois…
Desde entonces los mortales,
en sus peligros y penas,
seguro refugio encuentran
en vuestro pecho de Madre,
siempre tierno para el Hijo,
que suplicante a vos llega.
Mostrad que sois…
Los hijos de Lupiñén,
en vos la esperanza puesta,
con el nombre de La Huerta
os invocan, y su bien
de vos siempre han recibido.
Sus exvotos lo demuestran.
Mostrad que sois…
Si os amamos como hijos,
Virgen Santa de la Huerta,
mostrad que sois Madre nuestra
en todos nuestros peligros.
Texto de Antonio Giménez Rivas, párroco de Lupiñén, y facilitado por don Jesús Lacarte Orús. Música de don Ignacio Llauradó, maestro de capilla de la catedral de Huesca.