Descripción
Se trata de una voluminosa obra construida entre 1945 y 1953, a excepción de la iglesia que quedó inacabada, en lo que entonces eran las afueras de la ciudad por encargo del Arzobispado de Zaragoza.
Como dicen los propios arquitectos en la memoria de su proyecto, intentaron conseguir en sus dos exigencias inseparables lo que es esencial a todo edificio: la máxima expresión en su significado y la mayor sencillez en su funcionamiento material.
Y ciertamente lo consiguieron, ya que este edificio, además de ser extremadamente funcional gracias a su planta simétrica organizada en torno a cuatro patios centralizados por el eje en el que se encuentra la iglesia, es enormemente expresivo gracias a la jerarquización de los espacios, entre los que destaca sobremanera el templo con su monumental portada.
Estilísticamente se encuadra dentro del historicismo propio de su época en el que se mezclan diversos elementos de tradición medieval, tanto románica como gótica e incluso bizantinantes, con otros claramente propios de la arquitectura contemporánea (ej. ventanas y cubierta inacabada del templo, óculos del atrio, etc.) dando lugar a una rotunda obra que muchos han calificado de “ecléctica”.