El exterior de la Iglesia de la Virgen del Rosario es muy humilde, sin elementos formales destacados, con un pequeño campanil en el muro de los pies y un pórtico en la entrada de arcos rebajados.
La planta es de una sola nave de cuatro tramos, uno de los cuales corresponde a la zona del presbiterio. Todos ellos están cubiertos con bóvedas de medio cañón con lunetos entre arcos perpiaños de medio punto, que apean en pilastras dobladas con entablamento que recorre todo el espacio. En los dos tramos centrales se abren sendos pares de arcos de medio punto que dan acceso a capillas de escaso fondo, dispuestas entre los contrafuertes y cubiertas con bóveda de cañón con lunetos. El coro alto se sitúa a los pies sobre una viga transversal.
El retablo mayor está dedicado a la Virgen del Rosario. Está formado por un banco, dos pisos de tres calles y cuatro entrecalles y ático. Toda la mazonería aparece retocada con pintura. Tiene columnas abalaustradas en el banco y jónicas en el cuerpo del retablo con el tercio inferior decorado con guirnaldas. El banco tiene doce tablas pintadas con las figuras de los doce apóstoles en posturas muy solemnes y con fondos de paisaje En él encontramos a Santiago Alfeo, Matías, Bartolomé, Andrés, Juan, Tadeo , Felipe, Mateo, Tomás y Santiago el Mayor. En el centro hay un tabernáculo de la misma época que lleva pintadas en los laterales las figuras de San Pedro y San Pablo. Tras una reciente restauración ha aparecido la figura de Cristo Resucitado en la puerta del tabernáculo.
En una hornacina del cuerpo del retablo está la talla de la Virgen del Rosario sobre la que se colocó el Espíritu Santo en forma de paloma. A cada lado de esta calle central hay otra calle con pinturas y dos entrecalles con pequeñas esculturas. En las cuatro tablas pintadas se representa el Nacimiento de la Virgen y San Pedro y San Pablo, a la izquierda; en la calle de la derecha, la Asunción de la Virgen y San Quirico y Santa Julita.
Entre las dos calles laterales y la central hay dos entrecalles con pequeñas hornacinas en las que se hallan colocadas pequeñas esculturas de San Antón y San Blas, a la izquierda, y San Juan Bautista y Santo Toribio, a la derecha. Las entrecalles del exterior, junto al guardapolvos, cobijan las tallas de Santa Lucía y Santa Susana, a la izquierda, y Santa Águeda y Santa Quiteria, a la derecha.
El remate está ocupado por un bajorrelieve con el Padre Eterno, y a los lados, las tallas de los profetas Elías y Enoc. Corona el retablo una decoración de grifos y medallones con la figura de Cristo en el centro.
En la zona del Evangelio se localiza el retablo de la Virgen de Guadalupe y el retablo del Santo Cristo.
En la zona de la Epístola se localiza el retablo de San Pascual Bailón y el retablo de la Virgen de los Dolores.