El Molino de Olivas de Bolea se encuentra ubicado en la parte baja del pueblo, a la entrada, junto a la carretera hacia Puibolea.
Es un edificio de ciertas dimensiones, tiene una sola planta y dispone en el frente de un espacio abierto. Cuenta con dos sistemas de molienda, uno de ellos, el antiguo, se encuentra ahora en desuso, mientras que el moderno mantiene la actividad.
La maquinaria del primer molino fue instalada en 1940 con la tecnología industrial que se aplicó en todos los molinos aragoneses desde principios del siglo XX hasta la década de 1950. En este caso cuenta con una balsa de moler de dos muelas circulares, seguida de una pila en la que se acumulaba la pasta o masa—llamada “masero” por los propietarios—, una prensa de elevación vertical , activada por su correspondiente bomba hidráulica, y tres pilas de decantación forradas con baldosa cerámica. La prensa está realizada en hierro fundido y fabricada en Tortosa, como en la mayor parte de molinos de Aragón.
La energía que accionaba la maquinaria es eléctrica, pero independiente para las muelas y para la bomba hidráulica. Hay además una caldera destinada a mantener un circuito continuo de agua caliente en el interior de las paredes de la balsa de moler, que se prolonga hasta la prensa, donde se utilizaba para limpieza.
La zona de descarga estuvo en el suelo, junto a la puerta, desde donde las olivas se echaban con cubos al interior de la balsa de moler. De aquí la pasta caía a la pila, donde era recogida por operarios para colocarla en los capazos y montar un pie en la prensa, que tiene una capacidad de 500 kilos. El aceite que brotaba por la presión corría por un canalillo hasta las pilas de decantación, en cuya parte inferior se depositaba la oleaza (“solado de agua sucia y de borras”), que se vaciaba una vez al año y se depositaba en el infierno. El aceite limpio que quedaba en la parte superior se introducía directamente en garrafas.
Respecto al cospillo, es decir, los restos de pasta molida y prensada,se almacenaba en el suelo del molino y era vendido a la fábrica de orujo de La Puebla de Hijar.
Durante la época de molturación las instalaciones se mantenían en actividad continua, dando trabajo a 9 personas en 3 turnos de 8 horas.
El molino nuevo cuenta en el exterior del edificio con una instalación de sistema continuo cuyas funciones consisten en la recepción, descarga y limpieza de la oliva. En el interior maquinaria de la marca italiana PIERALISI realiza sucesivamente las operaciones de molturado, centrifugado, batido y filtrado, también en un sistema continuo.