Elevada en lo alto de una colina en cuya ladera se dispone el caserío, se encuentra la antigua iglesia de San Juan, un edificio de estilo románico tardío de planta rectangular y cabecera semicircular orientada al este, que desde hace años cumple las funciones de ermita del cementerio ubicado en su inmediaciones.
Está construida con sillería, si bien una parte importante de sus paramentos, concretamente los dos tercios superiores de sus costados norte y sur y del hastial de los pies, fue reconstruida en tapial en un momento que desconocemos, posiblemente debido a la ruina del muro original románico, que solo se conserva en el tercio inferior de estas zonas.
En el exterior destacan, por un lado, los canecillos que soportan la cornisa del ábside, la mayor parte labrados con modillones, pero también cóncavos o en nacela, algunos compuestos a base de piezas escalonadas y uno de ellos decorado con un relieve rehundido de una tetrafolia. Por otro, los tres estrechos y alargados vanos aspillerados con un acusado derrame al interior que se conservan en el ábside, pues el resto de la obra reconstruida muestra ventanas en arco de medio punto y óculos de apertura mucho más reciente.
La portada se abre en el penúltimo tramo del muro sur. Es un sencillo vano en arco de medio punto, con intradós biselado, enmarcado por dos arquivoltas también biseladas y chambrana decorada con dientes de sierra, que apean sobre sencillas jambas coronadas por impostas lisas.
Al interior los rasgos tardorrománicos son más acusados, señalando un momento de construcción lindante con el gótico. Consta de una nave dividida en cuatro tramos y cubierta por una bóveda de cañón apuntada reforzada por tres arcos fajones que apean en pilastras, a excepción del más próximo a la cabecera, que lo hace sobre ménsulas voladas escalonadas. El ábside está cerrado por bóveda de horno apuntada. Una moldura en listel, que recorre el perímetro interior, marca la separación entre el muro y las cubiertas.
En el muro norte, frente a la puerta de ingreso, se abre una diminuta capilla no acusada al exterior, con embocadura en arco de medio punto y cubierta de bóveda de cañón apuntado, que cobija la pila bautismal.
Durante la restauración realizada en 2002 salieron a la luz pinturas murales en el primer tramo de la nave (o presbiterio) pertenecientes al estilo gótico lineal y cuya realización posiblemente fue muy poco posterior a la construcción de la iglesia. Se disponen en dos bandas separadas por una greca con motivos ondulados.
La banda superior parece ofrecer una representación relacionada con el Juicio Final y la separación de los bienaventurados y los condenados. En su lado izquierdo, bajo un arco de medio punto, un personaje nimbado incensado por dos manos que emergen de las nubes sostiene una embarcación repleta de figuras desnudas, bajo la cual hay una figura agachada; en el lado derecho, varios personajes con caras monstruosas acompañados de serpientes atizan una olla en cuyo interior hay diversas figuras, una de ellas mitrada.
La banda inferior, que contiene diversas escenas aparentemente independientes, es de más difícil interpretación. En el lado izquierdo aparece Cristo entregando las llaves a san Pedro, rodeados de edificios. La escena de la derecha presenta varios ángeles que parecen estar alanceando y atacando a una figura informe que brota de un sector de la pintura que ha desaparecido.