Oliván Sampietro, Esmeralda.
Pues Santa Orosia se salía a la romería o al puerto a las siete de la mañana. Y luego salían una caballería de cada casa con todas las parejadas mejores que había para ese día. Y una, una casa exclusivamente, llevaba toda la comida de todas las casas. O sea, las alforjas que se decía.
Luego cogíamos el camino hacía la romería, al puerto de Santa Orosia, y llegaba, se iba por el Cuello de Ainielle, Latinosa, la Cruz de Basarán y [Lospinablar] de Cillas. Y luego [Las Tiebas] de Cortiellas a sobrecaer al puerto.
[Llevaban cruz y bandera]
Llevaban una cruz y una bandera.
[¿Qué pasó cuando la guerra?]
Que desapareció cuando la guerra.
Llegabamos solos, se llegaba al puerto y se acostumbraba almorzar y luego, una vez terminar el almuerzo ya se hacía la hora de ir al Zoquei a recibir la santa que subía de Yebra. Y allí, una vez que organizaban la procesión, se venía a la ermita. Cuando se venía había enfermos que subían descalzos en… para hacer esa… promesa que tenían hecha con devoción a la santa, y todos esos tan enfermos que subían se ponían debajo la peaina.
[¿Gritaban?]
A veces les daba a algunos por llorar, ponersen a gritar y otros también, he oído yo decir, que se le caía la ropa. En ese caso si se les caía alguna ropa del cuerpo ya decían que se curaban.
[Que les salían los demonios].
Luego cuando terminaba la procesión que ya iba a llegar a la ermita pues entonces decían, incluso yo también lo he visto, que la santa se ponía pálida cuando iba a llegar a la fuente que es donde la querían degollar o la degollaron los moros.
[A continuación] se entraba en la iglesia para oír misa. Y una vez terminada la misa se salía y daban a adorar la reliquia de la santa, afuera en la pradera.
A continuación ibamos a comer donde estaban las caballerías y toda la merienda, y junto a nosotros, a la mata de Ainielle, estaba la de Basarán. Luego se comía y una vez que se había comido, ya sobre las cinco de la tarde, ya empezaban a… los brindis.
Acostumbraban a echar brindis a personas… por ejemplo a los alcaldes de los pueblos. Luego a gente destacada, o sea, que tenían comercios y ya poco a poco iban echando a jóvenes, a novios, y así sucesivamente.
La gente que había en esa época era muy fervorosa, no tiene comparación a la de ahora. Ahora no parece ni romería ni nada, más bien es otras cosas que no caben en estas devociones.