Se alza sobre un cerro situado al oeste de la población, muy próximo a esta y comunicado con ella por pista asfaltada. A lo largo del camino de acceso discurre un vía crucis.
Es un sencillo edificio de planta rectangular, con cabecera recta orientada al oeste. Tiene adosado en el lado del evangelio un pequeño cubierto a modo de porche y, en la cabecera, una pequeña vivienda parcialmente reconstruida en época reciente. La ermita propiamente dicha está realizada con mampostería enlucida, con refuerzos de sillar en las esquinas, y cubierta con teja a dos aguas.
En el exterior destacan tres contrafuertes de perfil ataludado en cada uno de sus lados, a la altura del apeo de los perpiaños y formeros del interior, y el mencionado porche. Este, situado a un nivel ligeramente superior al terreno circundante, tiene planta rectangular, se abre totalmente por el frente y por un lateral mediante vanos adintelados y está cubierto a un agua. En su interior, una placa con una pintura de carácter popular y una inscripción fecha la construcción de este elemento adosado en 1860. La pintura representa una balanza, en alusión a la función de San Miguel como árbitro en el “pesado” las buenas y malas acciones de cada difunto, rematada por algunos sencillos emblemas populares: un estandarte, una palma y lo que podría ser una rama de olivo. La inscripción hace referencia a la construcción del porche en 1860 con el sobrante de una fiesta celebrada dos años antes, así como a la mencionada función del arcángel: “SAN MIGUEL / TE A DE PESAR / TODO EL BIEN Y TODO EL MAL”.
La fachada se sitúa en el hastial de los pies, con un remate mixtilíneo a base de sectores cóncavos y convexos, cada uno de cuyos extremos está coronado por un pequeño piramidión. En el eje central se abren tres vanos: portada, ventana y ojo de la espadaña. La portada es un vano en arco de medio punto, con dovelas que van ganando anchura, de forma simétrica, a partir de una clave central más estrecha; apea en jambas de cantería vista. Sobre ella, la ventana, adintelada con una pieza monolítica en cuya parte central una inscripción en relieve saliente reza “AÑO 1787”. El ojo de la espadaña es un arco de medio punto.
Por el interior es un espacio unitario, dividido en cuatro tramos, en cuyos laterales se abren arcosolios de escasa profundidad. Está cubierta por bóveda de cañón con lunetos, fragmentada por perpiaños que, junto a los formeros de los arcosolios laterales, apean en sencillas pilastras con capiteles rematados por molduras escalonadas; el tramo de los pies, sin embargo, se cubre mediante techo a dos aguas, con forjado de vigas vistas.
Tiene coro alto a los pies, sobre frente plano, cerrado por balaustrada de madera torneada. Se accede a él a través de una escalera de dos tramos, adosados a los muros de los pies y de la epístola.
En la cabecera, a ambos lados del retablo, hay dos sencillas puertas adinteladas, que conducen a la sacristía y comunican con la casa del ermitaño.