Descripción

Se trata de un conjunto compuesto por azud y una caja de dos norias que elevaba el agua del Ebro para el riego de la finca que le da nombre y que se extiende por la margen izquierda del río aguas abajo de Sástago.
Mantiene las características habituales que presentan en la zona este tipo de sistemas hidráulicos: un azud de considerable longitud, dispuesto en diagonal al cauce del río, deriva progresivamente el caudal hacia un estrecho punto donde se encuentra la caja de norias. La estructura arquitectónica de estas cajas suele ser de buena piedra sillar de arenisca y tiene la capacidad de elevar el agua entre 12 y 14 m para depositarla en unos acueductos que corren elevados en su inicio hasta que alcanzan el nivel deseado, prosiguiendo luego el riego por desnivel mediante un sistema de acequias.
En ocasiones, para aprovechar la fuerza motriz del agua generada por el azud, se construye un molino junto a la noria, aunque éste no es el caso.
El cese del funcionamiento de las norias coincidió, tanto en Sástago como en Alborge y Cinco Olivas, con la puesta en funcionamiento de la central eléctrica, por cuestiones relacionadas con el rendimiento del caudal de agua. La misma empresa se encargó de irlas sustituyendo por bombas a motor.
Fuente
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PUYOL IBORT, Marta. Inventario de patrimonio arquitectónico de la Ribera Baja del Ebro. Inventario inédito, Comarca Ribera Baja, 2006.
Síntesis histórica
Los azudes del Ebro se enumeran la mayor parte en documentos de 1514, 1516 y 1547. En esta relación siempre aparece "dos en Sástago"; dado que en Sástago hay cuatro azudes, consideramos que la posibilidad más acertada es que se refieran a los sistemas que regaban tierras bajo el dominio de Rueda (Montler y Gertusa).
En cuanto a la caja de norias, en documentación relacionada con el monasterio de Rueda y sus dominios consta la existencia de dos norias en Sástago en 1614, a la vez que se da noticias de un azud y noria en Alborge (Barbastro Gil, 1992: 120-121). Posiblemente las norias de Sástago a las que se refiere sean las de Montler y Gertusa, que regaban fincas pertenecientes al monasterio, lo mismo que el pueblo de Alborge.
Ambos documentos coinciden en citar dos azudes y dos norias, por lo que es muy probable que para estas fechas todavía no estuvieran construidos los sistemas de La Partilla y Menuza.