SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Edificio construido en piedra, de planta de salón con tres naves y cabecera poligonal, completándose con una torre-campanario de planta cuadrada adosada a la cabecera.
Se levanta sobre el terreno que ocupó un anterior templo románico del que sólo se conserva el hastial, en el que quedan huecos en arco de medio punto y aspilleras, todos ellos cegados.
Al exterior se refuerza con contrafuertes construidos sobre sólidas basas de mampostería, presentando unos volúmenes sencillos. La portada, situada en el muro sur, se abre en arco de medio punto dovelado y moldurado; está protegida por un tejadillo. Toda la construcción se cubre con tejado a dos aguas, realizado en losa de pizarra.
La cabecera es de planta poligonal de cinco lados, siendo el frontal mayor que los restantes. Se abre prolongando la nave central en toda su anchura y se cubre por medio de bóveda estrellada, apoyando sus nervios en ménsulas de sección curva.
El cuerpo de naves está compuesto por tres naves de igual altura, siendo la central más ancha que las laterales y divididas en 4 tramos. La nave central se cubre con bóveda de terceletes, cuyos nervios apoyan en columnas de basa sencilla y capitel octogonal. Las naves laterales presentan bóvedas de crucería apoyando sus nervios en columnas de un lado y de otro en ménsulas. La iluminación de las naves se hace por medio de vanos en arco ligeramente apuntado, uno en cada tramo del muro sur, y un óculo en el hastial. A finales del XIX se construyó un coro, situado en alto a los pies.
La torre se sitúa en la zona de la cabecera, adosada a ésta en el lado norte. Es de planta cuadrada y consta de dos cuerpos, separados al exterior mediante una sendilla imposta. Remata mediante un chapitel piramidal de pizarra. El cuerpo inferior es ciego, y el superior cuenta con vanos de medio punto, colocados a dos niveles y alojando las campanas.
La principal consecuencia de la despoblación masiva que sufrió el mundo rural fue el desarraigo de miles de personas, a quienes la experiencia marcó de por vida. Pero hoy nos centramos en sus consecuencias sobre el patrimonio cultural, ya que supuso una irreversible transformación de los paisajes, la ruina de numerosos edificios de interés y la desaparición de innumerables tradiciones populares. Visitar un pueblo deshabitado en 2026, entre la ruina y la vegetación, suele ser una experiencia desoladora. Sin embargo, aún quedan algunos ejemplos que se conservan en buen estado, gracias al tesón de sus antiguos habitantes. Os recomendamos algunos de los más interesantes.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002