Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
La torre mudéjar fue construida en ladrillo en toda su fábrica, que responde a dos momentos o fases constructivas: entre 1540 y 1550 se construyó hasta el cuerpo de campanas y hacia 1580 se levantó el cuerpo superior.
De planta octogonal, en el interior presenta estructura de alminar califal con machón central cilíndrico en torno al cual asciende una escalera de caracol, cubierta con bóveda helicoidal de ladrillo en saledizo.
En el exterior presenta una estilización muy acusada debido a su acentuada verticalidad, que acusa el pandeo de la torre, ligeramente inclinada.
Consta de tres cuerpos separados por ligeras impostas y su decoración es sencilla adscribiéndose más a modelos renacentistas, influencia muy importante durante este periodo, que a lo propiamente mudéjar.
El cuerpo inferior presenta muros lisos carentes de decoración excepto en la zona superior, donde se dispuso una fila de recuadros rehundidos.
El segundo cuerpo está dividido en dos zonas: la inferior presenta decoración de ladrillo a base de dos bandas de esquinillas, simples y a tresbolillo, entre las cuales se dispuso una alineación de triángulos, la superior presenta en cada lado vanos de medio punto doblados.
Remata con una galería de pequeños arcos de medio punto ciegos sobre la que corre una doble imposta entre la cual se colocaron franjas de esquinillas. Las dos zonas se articulan mediante la disposición de arcos de medio punto, en la zona inferior ciegos y en la superior abiertos y doblados.
La principal consecuencia de la despoblación masiva que sufrió el mundo rural fue el desarraigo de miles de personas, a quienes la experiencia marcó de por vida. Pero hoy nos centramos en sus consecuencias sobre el patrimonio cultural, ya que supuso una irreversible transformación de los paisajes, la ruina de numerosos edificios de interés y la desaparición de innumerables tradiciones populares. Visitar un pueblo deshabitado en 2026, entre la ruina y la vegetación, suele ser una experiencia desoladora. Sin embargo, aún quedan algunos ejemplos que se conservan en buen estado, gracias al tesón de sus antiguos habitantes. Os recomendamos algunos de los más interesantes.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002