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A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
La bodega está organizada en dos zonas bien definidas: la bodega subterránea excavada en el cerro y la nave almacén o dependencia auxiliar al nivel de la calle.
La nave en superficie se organiza en dos niveles, ambos de planta rectangular, comunicados entre sí por una pequeñas escaleras.
La segunda dependencia presenta una altura de unos 11 metros en la cumbrera, descendiendo a 6 en los laterales. La techumbre es a dos aguas, con vigas de madera y recubrimiento exterior de teja, la cubierta interior es de cañizo, las paredes son de adobe enlucidas. Alberga los tres lagares, cuya capacidad es de 750 hectolitros. A los lagares se vierte desde el exterior la uva para su primera fermentación «tumultuosa», y con ayuda de una garrucha o polea se sacaban los capazos con la pasta obtenida preparada para la prensa. Las paredes de los trujales son de ladrillo enfoscado con mortero de cemento, así como el suelo y las paredes interiores.
Frente a ellos se ubica la maquinaria y útiles tradicionales del proceso de vinificación, que son los siguientes: una gran prensa de madera de husillo del siglo XVI o XVII; dos prensas de uva de husillo de madera y hierro ya de principios del XX; dos envasadores piperos; dos coladores de hojalata; una bomba de trasiego manual de comienzos del siglo XX; una rana de volante, también del siglo XX; un cubillo de madera para recoger el vino; once cubas de madera con zarcillos de hierro con una capacidad entre 30 y 70 hl, y veinte toneles de unos 2 hl cada uno.
La cueva, que presenta un acceso por escalera de piedra de 9 metros de largo por 1,20 metros de ancho, se cubre con bóveda. El trazado interior, con una longitud de 26 metros, no es recto, pues presenta un quiebro casi en ángulo recto, que atraviesa por el subsuelo hasta la calle Obradores Altos. Está excavada en la tierra y sus paredes aparecen sin revoco tan solo con tierra apisonada y mampuesto de piedra pequeña muy desigual. Su bóveda se sostiene mediante arcos fajones de ladrillo.
Allí se ubican las grandes cubas de 130 hectolitros cada una, otras dos de 40, una de 30 y otra de 20 hectolitros. La galería subterránea alberga también cuatro pilas de 400 hectolitros de capacidad.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002