SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
Es un templo de grandes proporciones y elevada altura, que debido al desnivel sobre el que se asienta, cuenta con una cripta bajo el presbiterio. El edificio en origen es románico, época a la que se remonta la zona exterior de la cabecera con sus elevados ábsides que apoyan en sendas criptas. También son de esta época las portadas de la iglesia. A partir de 1075 se construyeron las criptas, mientras que el resto de la iglesia fue terminándose durante el siglo XII con tres ábsides y tres naves mientras que las portadas se realizaron ya en el siglo XIII.
En el XVI se reforma profundamente la iglesia, convertida en una gran sala de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería estrellada, dividida de tal modo en dos tramos. Este espacio se sitúa sobre la antigua nave central y nave sur, mientra que la zona correspondiente a la nave del evangelio es ocupada por tres capillas de distinta factura. El coro alto se localiza a los pies sobre arco muy rebajado. Los ábsides se conservan, salvo el del evangelio, pero quedan ocultos por la reforma, de testero plano. En el exterior se acusan los contrafuertes de la última reforma y se mantienen vistos los ventanales románicos de los ábsides primitivos.
Conserva las dos portadas románicas: la de los pies está protegida por un pórtico cerrado, con un arco levemente rabajado con cartelas, e impostas. Consta de cuatro arquivoltas con modura de bocel sobre capiteles que relatan la historia de los Reyes Magos; en el tímpano se representa el Cristo en Majestad rodeado del Tetramorfos. La portada sur es más sencilla y carece de tímpano. Las cuatro arquivoltas son lisas y los capiteles presentan decoración vegetal. En este muro hay también una espadaña de dos cuerpos.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002