SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
El origen del Hospital de Santa Cristina de Somport se sitúa a finales del siglo XI. Esta institución creada para proporcionar refugio y asistencia a pobres, enfermos, peregrinos y viajeros, se consolidó en el siglo XII y alcanzó su máxima expansión en el siglo XIII, llegando a poseer un amplio patrimonio.
Su declive comenzó a finales del siglo XIV y se agravó a finales del siglo XVI, cuando la comunidad de canónigos regulares de San Agustín que habitaba el monasterio dependiente del hospital fue sustituida por una comunidad de dominicos. Un devastador incendio provocado en 1706 arruinó completamente su fábrica, que sólo fue en parte reconstruida hasta su desaparición definitiva en el proceso desamortizador de 1835.
El complejo monástico-hospitalario estaba ubicado en la vertiente de solana del Puerto de Somport, a orillas del río Aragón y junto a un camino real muy transitado. Constaba de una serie de edificaciones entre las que destacaban sin duda la iglesia con su sacristía y la necrópolis cercana, la ermita, la casa de los monjes, el palacio prioral, el hospital y el mesón, junto a otras muchas dependencias secundarias necesarias para el desarrollo de sus actividades religiosas y asistenciales.
Actualmente se conoce gran parte del conjunto gracias a diversas campañas de excavación sistemática llevadas a cabo desde 1987 y, por supuesto, a la documentación conservada, aunque es difícil a partir de las ruinas que hoy vemos evocar el esplendor de este monasterio y hospital, que llegó a ser uno de los tres más importantes del mundo según el Codex Calixtinus.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002