SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
El origen del Hospital de Santa Cristina de Somport se sitúa a finales del siglo XI. Esta institución creada para proporcionar refugio y asistencia a pobres, enfermos, peregrinos y viajeros, se consolidó en el siglo XII y alcanzó su máxima expansión en el siglo XIII, llegando a poseer un amplio patrimonio.
Su declive comenzó a finales del siglo XIV y se agravó a finales del siglo XVI, cuando la comunidad de canónigos regulares de San Agustín que habitaba el monasterio dependiente del hospital fue sustituida por una comunidad de dominicos. Un devastador incendio provocado en 1706 arruinó completamente su fábrica, que sólo fue en parte reconstruida hasta su desaparición definitiva en el proceso desamortizador de 1835.
El complejo monástico-hospitalario estaba ubicado en la vertiente de solana del Puerto de Somport, a orillas del río Aragón y junto a un camino real muy transitado. Constaba de una serie de edificaciones entre las que destacaban sin duda la iglesia con su sacristía y la necrópolis cercana, la ermita, la casa de los monjes, el palacio prioral, el hospital y el mesón, junto a otras muchas dependencias secundarias necesarias para el desarrollo de sus actividades religiosas y asistenciales.
Actualmente se conoce gran parte del conjunto gracias a diversas campañas de excavación sistemática llevadas a cabo desde 1987 y, por supuesto, a la documentación conservada, aunque es difícil a partir de las ruinas que hoy vemos evocar el esplendor de este monasterio y hospital, que llegó a ser uno de los tres más importantes del mundo según el Codex Calixtinus.
En la segunda mitad del siglo pasado se produjo en el Pirineo y Prepirineo aragonés un fenómeno sin parangón en nuestra historia: la despoblación masiva de amplias zonas montañosas que nos ha dejado casi dos centenares de pueblos deshabitados y un desierto demográfico en muchos territorios. Para explicarlo se han esgrimido diversas causas, desde la atracción que las ciudades y sus posibilidades de empleo provocaron en los habitantes de unos pueblos que carecían de cualquier servicio hasta la construcción de pantanos. Sin embargo, todos estos fenómenos pueden enmarcarse en un proceso más amplio y complejo fruto de las políticas de ordenación del territorio de esa época.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002