SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
El palacio consta de tres plantas; en la baja, el zaguán da paso al patio principal que estructura los diferentes espacios; es de planta rectangular y articulado por seis esbeltas columnas jónicas anilladas, con la parte superior del fuste estriada y capitel jónico, sobre el que se disponen zapatas de madera que apean grandes jácenas, también de madera. En el muro frontal se abre el pasaje de comunicación con el edificio de la calle Espoz y Mina. El piso superior del patio cierra con arquería de medio punto sobre columnas jónicas de alabrastro; el intradós de los arcos está labrado con motivos vegetales, alternando rosetas y guirnaldas. y enjutas decoradas con relieves de motivos vegetales, grifos y diversos personajes. Las enjutas de los arcos presentan una variada decoración de yeso con motivos vegetales, máscaras, grifos y diversos personajes entre los que destacan tres desnudos de aspecto miguelangelesco. Un alero de madera remata la galería, apoyado en canes tallados. El patio se cubrió con un acristalamiento que permite ver los dos flancos de la galería de arquillos doblados de ladrillo con que abre el piso superior hacia el patio; la galería remata con un alero de ladrillo alternando hiladas en listel y en diente de sierra. En el ángulo sureste del patio arranca la escalera que conduce al corredor que rodea el patio en la planta noble, separada de éste por un arco carpanel y tres más pequeños de medio punto que cierran la caja de escaleras; los arcos presentan intradós tallado con motivos de vegetales.
La fachada del palacio renacentista abre a la calle Santiago. Se caracteriza por la utilización del ladrillo y la sobriedad del tratamiento. Está organizada en tres plantas, abriéndose en el extremo derecho de la baja la gran portada en arco carpanel de ladrillo, conservándose las jambas de piedra. Se trata de una amplia portada que permitía el acceso de carruajes y personas. En la planta noble abren tres balcones, y por encima, una galería de arquillos doblados de medio punto, remata la fachada, coronada por un prominente alero de madera que descansa en ménsulas de doble vuelo talladas con acantos y volutas, dando paso a los canes.
La fachada de la calle Espoz y Mina fue construida en 1906, presenta un rico tratamiento de estilo eclecticista y consta de cuatro plantas ajustándose a una estricta simetría. Conjuga la utilización de dos materiales: la piedra para la planta baja y el ladrillo a cara vista para el resto. La planta baja tiene tres grandes ventanales en arco de medio punto con intradós moldurado en grueso bocel y unas columnillas decorativas en las jambas que presentan en sus extremos decoración de hojas talladas; a ambos lados de la fachada se abren dos portadas en arco de medio punto, estando la del extremo izquierdo alineada con el eje del patio del palacio, dando paso al pasaje de comunicación entre los dos edificios; una imposta con decoración tallada a base de puntas de diamante recorre la fachada, sirviendo de apeo de los arcos. Las plantas primera y segunda presentan balcón central corrido con tres huecos y dos balcones sencillos flanqueándolos; todos los huecos están coronados por paneles con decoración de motivos florales con bastante relieve y presentan cerrajería artística con algunos motivos vegetales. La planta superior abre con cinco balcones alineados con los de las plantas inferiores, inscritos en la fachada e interrumpiendo el alero, por encima del cual se eleva el coronamiento, en frontón triangular decorado con estilizaciones vegetales. El alero está realizado en ladrillo, con ménsulas escalonadas en voladizo. Los herrajes de época modernista presentan gran interés, especialmente los del cierre del hueco de la escalera que componen una serie de motivos acintados espiraliformes formando un conjunto muy dinámico.
La guerra entablada por las familias Gurrea y Urriés alcanzó una gran violencia a finales del siglo XV y alteró de forma permanente y dramática la vida cotidiana de la ciudad de Huesca. A pesar de las iniciativas de pacificación y control emprendidas por el rey y el concejo, entre 1460 y 1480 se fueron sucediendo las escaramuzas y tumultos urbanos entre los partidarios de ambas familias, los secuestros y ataques a viajeros a las puertas de Huesca, los robos de ganado en el entorno… Mientras tanto, una ciudadanía alterada por la situación promovía sus propios tumultos, como el desencadenado con motivo del precio de la carne.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002