SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos incorporado a la sección de Archivos sonoros del portal SIPCA el trabajo “Recopilación de tradición oral en el Parque Cultural de San Juan de la Peña. Fase 2”, realizado en 2007-2008 por las investigadoras Sandra Araguás y Nereida Torrijos...
El conjunto formado por el Casino Turolense y el Teatro Marín conforma un amplio volumen cuadrangular con fachada principal a la plaza de San Juan.
El edificio se estructura en tres bandas paralelas a la plaza, diferenciándose de esta forma los diferentes espacios: la primera contiene las estancias principales del casino, la central y más estrecha alberga las comunicaciones y los servicios, mientras que la tercera está ocupada por el teatro.
El Casino se desarrolla en cuatro alturas además de la planta semisótano. En su interior destacan principalmente tres espacios: el vestíbulo y escalera principal, la sala de fiestas y la sala de tertulias. Las decoraciones originales que se conservan mezclan estilos clásico, modernista y neomudéjar.
El Teatro Marín responde a la tipología de “teatro a la italiana”. Su sala tiene un aforo para más de 800 espectadores distribuidos entre platea, palcos laterales y anfiteatros. Destaca su cielo raso policromado y la rica decoración ecléctica que mezcla la estética historicista y la mudéjar.
La fachada principal presenta una composición ecléctica que conjuga la mampostería propia de la arquitectura regionalista turolense con el ladrillo caravista en un cuidado aparejo neomudéjar. El eje principal de la composición se desplaza hacia la parte izquierda del alzado para coincidir con la entrada al Casino y organizar un cuerpo elevado a modo de torreón inspirado en los antiguos palacios aragoneses. El acceso al Casino se realiza a través de un gran arco de medio punto sobre el que se dispone una elaborada composición en torno al balcón representativo de la primera planta.
En numerosos pueblos altoaragoneses podemos encontrar casas tradicionales dotadas de elementos defensivos, entre los que destacan los grandes torreones que protegían los puntos más débiles de las casas. La mayor parte fueron construidas en la segunda mitad del siglo XVI, caracterizada por una prosperidad económica que se conjugó con un aumento del bandolerismo y los conflictos sociales. En estas circunstancias tanto los nobles como todo ciudadano acomodado que pudiera permitírselo se preocuparon por defender sus hogares, dejándonos más de un centenar de casas torreadas que han sido declaradas Bien de Interés Cultural.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002