SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
A partir del 14 de octubre iniciamos la que va a ser nada menos que nuestra décima temporada de colaboración en el espacio cultural "La torre de Babel" de Aragón Radio, dirigido y presentado por Ana Segura. Como en años anteriores, la colaboración de...
Gran edificio situado entre la plaza de Erlueta y la calle de San Miguel. Su fachada principal, situada en ángulo con estas calles, presenta cuatro plantas superpuestas en altura construidas con ladrillo, revocado con un esgrafiado que imita el despiece de los sillares, sobre un zócalo calcáreo formado por dos hiladas de sillares, de grandes dimensiones. En la planta baja se localiza la portada principal, con acceso desde la Plaza de Erlueta, abierta en arco de medio punto de ladrillo apoyado sobre las jambas de sillería; el espacio existente entre la puerta adintelada propiamente dicha y la curvatura del arco presenta una pieza semicircular decorada con labor de rejería; también se abren tres vanos adintelados protegidos por labor de forja, y una puerta secundaria, abierta con posterioridad a la construcción del edificio. En la planta noble existen cinco balcones con vuelo y rejería de forja, de los que cuatro dan a la calle San Miguel, mientras el quinto se orienta hacia la Plaza de Erlueta. La tercera planta muestra seis ventanas adinteladas, de distintos tamaños y con una distribución aleatoria. Este piso se separa del superior a través de una cornisa, sobre la que se asienta la logia o galería formada por veintitrés arcos de medio punto, de los que seis dan a la Plaza de Erlueta, quince a la calle San Miguel, en su lado sur, y dos más a la misma calle, pero en su lado oeste; la galería está recorrida por una imposta existente a la altura del arranque de los arcos. La fachada principal se remata con un volado alero de madera apeado en cincuenta y seis canecillos(siete en el lado oeste, treinta y cinco en el sur, y catorce en el este), también de madera y decorados con temas vegetales.
La fachada posterior, o norte, de este edificio presenta una construcción más descuidada, en la que destaca la parte superior de la caja de escaleras, de grandes dimensiones, que muestra algunas ventanas en arco de medio punto protegidas por finas placas de alabastro.
El edificio presenta una cubierta de tejas árabes, tipo de cubrición usado habitualmente en todas las construcciones del casco antiguo de Calatayud.
El interior de este gran edificio se estructura en cuatro plantas más bodega; la planta baja presenta los espacios destinados a zaguán, cuadras y almacén; a la planta noble se accede a través de una grandiosa escalera-lucernario, mientras que el acceso a la tercera se realiza por medio de unas escaleras secundarias, de menor tamaño. La cuarta y última planta está ocupada por la logia o galería corrida y se cubre con vigas de madera sobre las que apoya la cubierta exterior de tejas árabes del edificio.
Los libros, bibliotecas y hábitos lectores constituyen un capítulo apasionante de nuestra historia cultural. ¿Qué leían nuestros antepasados? ¿Cómo eran las bibliotecas de los humanistas, clérigos y nobles en el Renacimiento o el Barroco? Buscando una respuesta a estas preguntas, nos asomaremos a la Huesca del siglo XVI, una pequeña pero pujante ciudad que contaba con una universidad y con una imprenta recién inaugurada, para conocer las bibliotecas y prácticas lectoras tanto de sus élites como de unos ciudadanos que también disfrutaban de lecturas públicas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002