SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
La Escuela de Artes y Oficios de Teruel fue construida entre 1963 y 1967, obra del arquitecto José María García de Paredes. Es uno de los escasos ejemplos destacados de arquitectura contemporánea en la trama consolidada del centro histórico de Teruel. Se sitúa en un solar en esquina con fachadas a la plaza de la Catedral y la calle Amantes, en un entorno monumental creado por la proximidad de la Catedral, la Casa del Deán y la Casa Consistorial.
El edificio se integra de manera ejemplar en su entorno sin perder la expresión propia de un centro de enseñanza proyectado en pleno siglo XX. El volumen del inmueble queda definido por las dimensiones de la parcela de forma casi rectangular, por el edificio colindante y por el amplio programa de necesidades. Se desarrolla en cinco plantas más bajo cubierta, siendo una de ellas semisótano.
Exteriormente las dos fachadas de la Escuela se conciben en continuidad. El cerramiento se realiza con ladrillo visto de color tostado oscuro combinado con el verde de carpinterías y bajantes. En la composición los huecos horizontales se disponen entre amplias fajas horizontales de ladrillo, predominando el macizo sobre el hueco. El orden horizontal se altera intencionadamente por los huecos verticales del acceso, por el hueco singular en esquina de la planta primera y por las líneas verticales de las bajantes vistas. En la coronación, el alero es continuo en todo el perímetro y vuela sobre la fachada, creando una zona de sombra en la parte superior del edificio.
Además, la Escuela de Artes y Oficios de Teruel es el punto de arranque de otras obras de García de Paredes en las que el recurso del aparejo y la forma del hueco se convierten en argumento compositivo. En general, podemos decir que el edificio conserva gran parte de su autenticidad e integridad al no haber sufrido reformas importantes que hayan alterado su imagen.
En 1555 las monjas benedictinas del monasterio de Santa Cruz de la Serós se trasladaron a Jaca y construyeron un nuevo monasterio, donde la comunidad estuvo instalada hasta 2025. Tras su marcha, el archivo del monasterio ha sido depositado en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, que ha catalogado y digitalizado sus fondos, brindándonos importantes sorpresas. Porque no solo contiene 500 años de memoria de la ciudad de Jaca, sino que conserva una gran cantidad de documentación medieval del monasterio de Santa Cruz de la Serós y una buena parte de los fondos del monasterio de San Juan de la Peña, que fueron llevados a Jaca a raíz de la Desamortización.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002