SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Se trata del único resto conservado del monasterio benedictino femenino fundado por Ramiro I a mediados del siglo XI. Fue abandonado en 1555, cuando las monjas se trasladaron a Jaca.
La iglesia, construida en sillería de tamaño mediano, consta de cabecera semicircular precedida de presbiterio, nave rectangular, dividida en tres tramos de diferente longitud, a la que abren, en ángulo con el ábside, dos capillas simétricas de planta cuadrada. Cada una de estas capillas tiene en el muro E un nicho semicircular, reforzado al exterior por ancho contrafuerte. Tiene, además, torre elevada sobre la capilla sur.
La cabecera cubre con bóveda de horno, la nave con bóveda de cañón sostenida por fajones que cargan sobre pilastras con semicolumnas adosadas, las capillas con bóvedas de crucería de gruesos nervios en perfil de baquetón.
Sobre la bóveda del tramo de la nave inmediato a la cabecera se encuentra una cámara, con acceso desde la torre, cuya función fue la de habitación principal de la reducida comunidad de benedictinas. Al exterior se aprecia como un cuerpo octogonal que se eleva adosado a la torre. Al interior alterna cuatro lados rectos con exedras en los ángulos. Cubre con cúpula semiesférica reforzada por nervios con perfil de doble rollo que apean sobre columnas adosadas al centro de los lados rectos. Dos de las columnas tienen capiteles figurados, similares a los de la nave, otro con piñas copia los de la catedral de Jaca, y el cuarto, con el tema de la Anunciación, es un trabajo de notable calidad. El acceso a esta estancia se debía realizar por una escalera de mano hasta alcanzar una entrada en el muro norte de la nave en cuyo interior se abre una estrecha galería ascendente que desemboca en la cámara, comunicada a su vez con la torre.
El exterior destaca por su sobriedad, quedando determinado por el juego volumétrico de los cuerpos del ábside, la cámara y la torre.
El acceso principal, a los pies, está formado por dos arquivoltas de grueso bocel apoyadas sobre dos pares de columnas con capiteles de hojas y bolas. Entre las arquivoltas, una nacela decorada también con bolas. Se remata con una moldura de ajedrezado en el arco exterior. El arco de medio punto aloja un tímpano con relieves de un crismón entre dos leones. El conjunto va protegido por un alero sobre ménsulas de piedra decorados con hojas y cabezas de animales. Otra puerta más sencilla, también con crismón en el tímpano, comunicaba con las dependencias monásticas.
La torre consta de tres cuerpos (el primero de ellos muy elevado), terminando en un volumen octogonal que cubre al interior con cúpula semiesférica sobre trompas. Ventanas dobladas y geminadas abren en los tres cuerpos y cuatro frentes a bastante altura.
En el trabajo escultórico, centrado fundamentalmente en la portada y en los capiteles de la nave, cámara y ventanas, se aprecian dos manos; una más hábil, que parece deberse al mismo escultor que realizó el sarcófago de doña Sancha, y otra menos experta.
En 1555 las monjas benedictinas del monasterio de Santa Cruz de la Serós se trasladaron a Jaca y construyeron un nuevo monasterio, donde la comunidad estuvo instalada hasta 2025. Tras su marcha, el archivo del monasterio ha sido depositado en el Archivo Histórico Provincial de Huesca, que ha catalogado y digitalizado sus fondos, brindándonos importantes sorpresas. Porque no solo contiene 500 años de memoria de la ciudad de Jaca, sino que conserva una gran cantidad de documentación medieval del monasterio de Santa Cruz de la Serós y una buena parte de los fondos del monasterio de San Juan de la Peña, que fueron llevados a Jaca a raíz de la Desamortización.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002