SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Es una construcción de tres naves con capillas laterales y cabecera recta.
El presbiterio se configura como prolongación de la nave central, cubriéndose con bóveda estrellada que arranca de trompas en los ángulos del muro frontal; a ambos lados del altar mayor se sitúan las puertas de acceso a las sacristías.
La nave central consta de cuatro tramos se parados por arcos fajones de medio punto que apean en pilastras; se cubre con bóvedas de crucería estrellada. En el tramo de los pies se sitúa el coro alto, iluminado con un gran ventanal. Las naves laterales, muy estrechas, presentan también sus cuatro tramos cubiertos con bóvedas estrelladas, pero aquí los fajones son apuntados. En los tres primeros tramos de ambas naves se abren capillas de planta cuadrada y cubiertas con cúpulas con linterna. Los arcos que comunican las naves y los de embocadura de las capillas son de medio punto.
La decoración se concentra en las capillas laterales, con estucos en frisos, capiteles y pechinas. Al exterior se observan varios desniveles del terreno que se resuelven por medio de escaleras que desde la plaza conducen a la portada, la base de la torre y a la puerta que se abre en el último tramo de la nave del evangelio. Así mismo, destacan los contrafuertes situados entre la nave central y las capillas, completándose el juego de volúmenes con las linternas de éstas. Dos grandes ventanales abren los muros, uno en la cabecera, y otro en la fachada de los pies.
La portada se sitúa a los pies del templo, precedida de gradas. Es barroca y probablemente obra de canteros franceses. Se dispone en dos cuerpos: en el inferior se abre en arco poligonal, moldurado y con un escudo en la clave; a ambos lados se sitúan pares de columnas salomónicas sobre alto plinto, con capiteles sencillos sustentando un potente entablamento, en cuyos extremos hay sendos pináculos rematados con bolas. El cuerpo superior consta de una hornacina avenerada flanqueada por pares de columnas salomónicas rematadas de modo similar a las del cuerpo inferior de menores dimensiones las superiores y con un frontón en gola alojando un escudo.
La torre se ubica a los pies del templo, en el lado del evangelio. Consta de cuatro cuerpos y un remate. El primer cuerpo es de sillar y el resto de ladrillo. Los dos primeros cuerpos son de planta cuadrada y cuentan con dos ventanales en arco de medio punto, doblados los del segundo; los dos cuerpos superiores son octogonales y están separados entre sí por potentes entablamentos, presentando pilastras en los ángulos y vanos de medio punto doblados, ciegos en el tercer cuerpo y abiertos en el superior para alojar campanas. El cuarto cuerpo cuenta con la zona inferior decorada con óculos ciegos y ladrillos en esquinilla. El remate se abre con un óculo en cada cara.
Si bien fue Zaragoza la ciudad donde se inició con gran fuerza el modernismo a comienzos del siglo XX, será sin embargo en Teruel donde alcanzará su apogeo y donde se concentran los edificios más audaces e innovadores del nuevo estilo. Y todo ello gracias al talento y la creatividad de un solo hombre, el arquitecto catalán Pablo Monguió, que entre 1908 y 1916 renovó su casco histórico con edificios que todavía hoy sorprenden por su exuberante originalidad. Como también sorprende, con su combinación de modernismo “racionalista” e historicismo, el Círculo Oscense, una de las escasas muestras de este estilo que podemos encontrar en otras ciudades aragonesas.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002