SIPCA
Sistema de Información del Patrimonio Cultural Aragonés
Hemos publicado en nuestro portal web alrededor de 1000 fotografías de 42 castillos y edificios fortificados de la provincia de Huesca, todos ellos declarados Bienes de Interés Cultural, que hasta el momento carecían de una adecuada documentaci...
Es un templo de grandes proporciones y elevada altura, que debido al desnivel sobre el que se asienta, cuenta con una cripta bajo el presbiterio. El edificio en origen es románico, época a la que se remonta la zona exterior de la cabecera con sus elevados ábsides que apoyan en sendas criptas. También son de esta época las portadas de la iglesia. A partir de 1075 se construyeron las criptas, mientras que el resto de la iglesia fue terminándose durante el siglo XII con tres ábsides y tres naves mientras que las portadas se realizaron ya en el siglo XIII.
En el XVI se reforma profundamente la iglesia, convertida en una gran sala de una sola nave cubierta con bóvedas de crucería estrellada, dividida de tal modo en dos tramos. Este espacio se sitúa sobre la antigua nave central y nave sur, mientra que la zona correspondiente a la nave del evangelio es ocupada por tres capillas de distinta factura. El coro alto se localiza a los pies sobre arco muy rebajado. Los ábsides se conservan, salvo el del evangelio, pero quedan ocultos por la reforma, de testero plano. En el exterior se acusan los contrafuertes de la última reforma y se mantienen vistos los ventanales románicos de los ábsides primitivos.
Conserva las dos portadas románicas: la de los pies está protegida por un pórtico cerrado, con un arco levemente rabajado con cartelas, e impostas. Consta de cuatro arquivoltas con modura de bocel sobre capiteles que relatan la historia de los Reyes Magos; en el tímpano se representa el Cristo en Majestad rodeado del Tetramorfos. La portada sur es más sencilla y carece de tímpano. Las cuatro arquivoltas son lisas y los capiteles presentan decoración vegetal. En este muro hay también una espadaña de dos cuerpos.
La guerra entablada por las familias Gurrea y Urriés alcanzó una gran violencia a finales del siglo XV y alteró de forma permanente y dramática la vida cotidiana de la ciudad de Huesca. A pesar de las iniciativas de pacificación y control emprendidas por el rey y el concejo, entre 1460 y 1480 se fueron sucediendo las escaramuzas y tumultos urbanos entre los partidarios de ambas familias, los secuestros y ataques a viajeros a las puertas de Huesca, los robos de ganado en el entorno… Mientras tanto, una ciudadanía alterada por la situación promovía sus propios tumultos, como el desencadenado con motivo del precio de la carne.
Jesús Vázquez ObradorSabiñánigo, Comarca del Alto Gállego, 2002